Compañero,

Me pregunto porqué todo esto. Pienso que Frei Betto debería, por su currículo, asesorar en otras cuestiones y no andar justificando porque fulano o fulana no van a conseguir sus cargos en el gobierno de Lula. ¡Qué vergüenza! Parece que el compañero su puso en un confesionario - a lo mejorquién sabe si es por su formación religiosa- a escuchar las letanías de los militantes desempleados, mal remunerados o así mismo de aquellos que sueñan con una participación militante más higiénica. (lejos del sudor y del pueblo en las calles)

Es la hora que la gente declame, como acto penitencial o de contricción, aquel poema de Brech sobre la militancia anónima, sobre el compromiso de millares de personas que no quieren cargos para participar de esta o aquella manera, pero está antes la perseverancia de la lucha por un Proyecto a que dedicaranse por toda la vida donde se sienten comprometidos y militantes.

La felicidad no es utópica, la vida no es un sueño. Son realidades que nos roban todos los días. El poder pertenece al pueblo y en su nombre le es usurpado. La cinta del señor del Bonffim[1] no debe usarse para medir a quién se entregan los cargos y empleos.

Frente al discurso de la competencia, eficacia, eficiencia y calidad total debemos enseñar nuestras bocas desdentadas; nuestro paro; nuestra ausencia de diplomas por las noches de reunión en los sindicatos, grafitis, núcleos de resistencia, vigilias, ayunos, oraciones y ocupaciones de tierras; la resistencia del movimiento popular. Mientras, muchas personas seguirán durmiendo en nuestras habitaciones, en nuestras camas, comiendo en nuestras mesas, participando de nuestro miserable salario.Que Dios nos ampare para que JAMÁS tengamos que escribir esto en nuestro currículum, pues nuestra recompensa, entonces, tendrá precio.

De ante mano entendemos lo que piden los compañeros y compañeras que van a la Explanada y creo que, desde el punto de vista religioso deberían ser vistos con misericordia y no con enfado. ¿O es que no sabemos dónde estamos? ¿O no dice nuestro Dios, perdónalos, padre, que ellos no saben lo que hacen? Mi Dios todavía es el mismo que, siendo maestro, doctor, se crucificó para liberarnos de las purgas palaciegas.

Hasta la victoria siempre. Venceremos.

Rosana Chaib

14 de febrero de 2003



[1] Es como los esclavos denominaram a Jesus "el señor de la buena muerte: señor del buen fin". La cinta de Senhor do Bonfim es una tradición de Bahia. Existe una superstición de que uno se la debe utilizar como pulsera y cuando se le cae el deseo será cumplido.

 

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