Manifiesto del Comité "Movimiento obrero internacional contra la guerra"

28 de enero de 2003

En todo el mundo los trabajadores y los pueblos, agobiados ya por el sufrimiento que les impone el sistema de opresión y explotación basado en la propiedad privada de los medios de producción -hambre, miseria, paro, trabajo infantil, epidemias, guerras- miran hacia Oriente Medio con angustia cada día mayor

¿Guerra o paz? Es la cuestión más importante

La guerra preparada por el gobierno Bush contra Iraq, con el apoyo de muchos gobiernos de todo el mundo, y de las instituciones internacionales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC.) no es cualquier guerra.

Nosotros, delegados de organizaciones obreras de Alemania, Bélgica, España, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Italia, Portugal, Rumania, Ucrania, Yugoslavia, Sudáfrica, Argelia, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Chad, Túnez, Brasil, Estados Unidos, Guadalupe, Martinica, Bangladesh, India, Sri Lanka, habiendo recibido mensajes de apoyo de Corea, Hong Kong, Pakistán, Congo, Marruecos, Chile, Costa Rica, Ecuador, México y Suiza, reunidos en París el 24 de enero de 2003 en una Conferencia Internacional de Emergencia contra la Guerra y la Explotación a iniciativa del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos, luchamos en nuestros países respectivos en defensa de los derechos de los trabajadores, los derechos sociales y democráticos y la independencia de las organizaciones obreras. Hemos discutido sobre la situación. Basándonos en los hechos, afirmamos solemnemente que son contrarios a la realidad todos los discursos que pretenden que la guerra que se prepara tiene como motivo defender la libertad y la democracia.

- Una guerra contra Iraq sería ante todo una guerra por el petróleo; Iraq tiene las segundas reservas del mundo.

- Una guerra contra Iraq sería una guerra contra la democracia y la libertad. En el propio Iraq. En efecto, la reunión de "la oposición iraquí" celebrada en Londres bajo control norteamericano, compuesta por una mayoría de ayatolás, afirmó en su declaración final que el futuro estado iraquí sería un Estado islámico cuya constitución se inspiraría en la sharia. Pretenden dar a Iraq "la democracia", pero los proyectos de Constitución ya preparados harían retroceder siglos a Iraq. Lo mismo sucede en todos los países, pues en nombre de la guerra que se prepara y de la supuesta "lucha contra el terrorismo" se multiplican las medidas atentatorias contra las libertades y la democracia.

- Una guerra contra Iraq sería una guerra de despiece de las naciones. Los planes oficiales para el Iraq de "posguerra" prevén reventar la nación iraquí en 4, 6 ó 7 pedazos, con pretextos "étnicos", "religiosos" o de otro tipo.

Pero todo esto tiene un alcance más general.

En todo el mundo, frente a los pueblos que afirman su voluntad de constituir naciones libres y soberanas, el imperialismo mundial quiere imponer el desmantelamiento de las naciones. De Iraq, pero también de las naciones de Africa, de Asia, de América Latina, de Europa.

27 delegados sindicales yugoslavos que han mandatado a su representante en nuestra conferencia, nos han dicho en un mensaje de advertencia:

"Nosotros, trabajadores de los Balcanes, hemos hecho la amarga experiencia de la guerra durante los últimos doce años. Cientos de miles de muertos, millones de refugiados, ciudades y economías destruidas, gobiernos serviles a la cabeza de Estados "nacionales" minúsculos desquebrajados: tales son las consecuencias de la guerra en la ex-Yugoslavia. Con esta guerra se han destruido muchas de nuestras conquistas sociales y políticas."

Y esto es igualmente cierto en toda Europa. En el momento en que la Europa de las Regiones quiere desmantelar las naciones europeas, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Rumsfeld denuncia a Francia y Alemania como "la vieja Europa".

¿Qué buscan?

¡Si despiezan Iraq en siete "Estados", sería más fácil saquear el petróleo existente que con una sola nación iraquí unida y soberana! Hemos visto ya las consecuencias de esta política en Somalia, en Afganistán... Han troceado a la nación, ya no hay Estado y una guerra sin fin desgarra a la población.

En una Francia o una Alemania dislocadas por regiones sería mucho más fácil atacar todos los derechos conquistados por los trabajadores en el marco de la nación: la legislación laboral, los convenios colectivos, los regímenes de protección social.

Es la guerra que el imperialismo pretende organizar para dislocar a todas las naciones del mundo, a fin de mejor sobre explotar a las clases obreras y disponer de las riquezas naturales de los países.

Y todo esto, ¿para qué? Sabemos que el objetivo es aplicar los planes del FMI, de la Unión Europea, del Banco Mundial, de la OMC, del TLCAN. Es el objetivo anunciado por el gobierno de Bush: la guerra sin fin en nombre de la lucha contra el terrorismo. ¿Ayer, Afganistán, hoy Iraq, mañana, qué país, qué pueblo? Con esos planes, busca imponer la desreglamentación, la privatización, el ataque a todos los derechos, y la desindustrialización. Y encima querrían encadenar las organizaciones obreras a esta política de destrucción.

Los pueblos dicen ¡No a la Guerra!

Conocemos ya los resultados (dos mil millones de seres humanos sobreviven con menos de un dólar al día, y según la Organización Mundial de la Salud 40 millones van a morir del SIDA en Africa en los próximos años, y el conjunto de los Estados africanos, de América Latina, de Asia, de Europa del Este están aplastados por el peso de una deuda externa que a menudo les exige pagar por intereses más del 40% del presupuesto nacional.

Constatamos que en todo el mundo cada vez son más los pueblos que se levantan diciendo No a la Guerra. Hemos tenido conocimiento de la resolución constitutiva de la coalición "US Labor Against War", formada el pasado 11 de enero en Chicago (Estados Unidos) por los representantes de organizaciones sindicales que agrupan a más de dos millones de afiliados. Esta resolución afirma en particular:

"Los afiliados y responsables sindicales tienen la responsabilidad de informar a todo el pueblo trabajador sobre los problemas que afectan a sus vidas, su trabajo y sus familias, y de que se oiga su voz sobre estas cuestiones en el debate nacional; las víctimas principales de toda acción militar en Iraq serán los hijos de las familias de la clase obrera que hacen el servicio militar, y civiles iraquíes inocentes que ya han sufrido demasiado; nada nos enfrenta a los hombres, mujeres y niños normales de la clase obrera iraquí, ni de ningún país; los miles de millones de dólares gastados en organizar y realizar esta guerra han sido quitados de nuestras escuelas, de nuestros hospitales y de nuestra seguridad social; la guerra es un pretexto para atacar los derechos de los trabajadores, los derechos democráticos".

Nuestros hermanos y hermanas del movimiento obrero norteamericano señalan un camino que debe inspirar al movimiento obrero internacional. Por nuestra parte, decidimos constituir juntos este comité "El movimiento obrero internacional contra la guerra".

Nuestro comité no va contra nadie, contra ninguna organización, contra ninguna iniciativa antiguerra. Lo que buscamos es contribuir a unir todos los esfuerzos. Nada es más importante que la paz.

Al constituir nuestro comité internacional, nos pronunciamos :

- Por el cese inmediato de la escalada militar contra Iraq

- Por el levantamiento inmediato del embargo y de las sanciones contra el pueblo iraquí

- Por suprimir los presupuestos militares y dedicar esas cantidades a obras de paz, de protección social y educación

- Por desmantelar las bases militares de todo el mundo y por el regreso de todas las tropas a su país

- Por el respeto de la unidad y la soberanía de las naciones, contra toda forma de injerencia, del tipo que sea, que busca trocear las naciones.

- Por la unidad de los trabajadores y de los pueblos, única capaz de impedir los planes asesinos que amenazan a toda la civilización humana.

Al constituir nuestro comité, " El movimiento obrero internacional contra la guerra ", al llamaros a todas y todos a uniros a nosotros y difundir este manifiesto,

Afirmamos nuestra confianza en la capacidad de los pueblos de todo el mundo para liberarse de las cadenas de la explotación y de la opresión, su capacidad de edificar un mundo en el que la colaboración armoniosa entre las naciones y los trabajadores sustituya al mundo de barbarie al que quieren arrastrarnos.

ABAJO LA GUERRA,

ABAJO LA EXPLOTACIÓN

LA UNION DE LOS TRABAJADORES DARÁ LA PAZ AL MUNDO

Este comité tendrá su centro de correspondencia y secretariado en España, a nombre de los compañeros responsables sindicales Roberto Tornamira (rtornamira@madrid.ugt.org) y Luis González (luisgon@arrakis.es)

Lista primeros firmantes :

Argelia: Amar Takdjout, comisión ejecutiva de la Federación de Trabajadores del textil de la Unión General de los Trabajadores Argelinos (UGTA); Rachid Matassi, comisión ejecutiva de la Federación de trabajadores del petróleo de la Unión General de los Trabajadores Argelinos (UGTA); Youcef Merrouche, Partido de los trabajadores; Louisa Hanoune, diputada en el Parlamento Argelino, porta voz del Partido de los trabajadores.

Alemania: Cornelia Matzke, antigua diputada en el Parlamento de Sajonia, militante del sindicato Verdi; Klaus Schüller, responsable del DGB, miembro de la comisión ouvrière del SPD de Thüringe; Michael Altmann, responsable de la comisión obrera SPD de Hesse, miembro de "La Iniciativa de los socialdemócratas contra la guerra".

Inglaterra: Stefan Cholewka, jefe de redacción de The Link, miembro del Labour Party.

Azania-Sudáfrica: Tiyani Lybon Mabasa, presidente del Socialist Party of Azania (SOPA).

Bangladesh: Tafazzul Hussain, secretario general de la Federación nacional de los trabajadores del Bangladesh.

Bélgica: Philippe Larsimont, MDT.

Brasil: Julio Turra, miembro de la comisión ejecutiva de la CUT ; Markus Sokol, miembro de la dirección nacional del Partido de los trabajadores.

Burkina Faso: Richard Tiendrebeogo, sindicalista, secretario general adjunto de la Confederación general del Trabajo de Burkina (CGT-B).

Burundi: Paul Nkunzimana, miembro del buró ejecutivo del Sindicato de los Trabajadores de la Universidad (STUB).

Camerún: Martin Mbille, miembro del bureau ejecutivo de la CGT-Libertad.

España: Angel Campabadal, sindicalista, Federación de los servicios, Union General del Trabajo (UGT); Luis González, sindicalista, Federación de sanidad, Comisiones Obreras (CCOO); José Miguel Villa, sindicalista, Federación de los servicios, UGT; Roberto Tornamira, sindicalista, Federación de los servicios, UGT; Juan José Llorente, sindicalista, Federación de la administración pública, CCOO; Isabel Cerda, sindicalista, Federación de la poste, UGT; Yagoba, sindicalista estudiante; Blas Ortega, sindicalista, Federación de los servicios públicos, UGT; Jesús Bejar, sindicalista, Federación de la metalurgia, CCOO; Jesús Pérez, sindicalista, Federación de la química, UGT; Vincent Alcover, sindicalista, Federación de los servicios públicos UGT.

Estados Unidos: Clarence Thomas, sindicato de los estibadores (ILWU, local 10) San Francisco.

Francia: Michèle Simonnin, sindicalista; Marie-Edmonde Brunet, sindicalista maestra; Véronique Pepers, sindicalista química; Olivier Doriane, Partido de los Trabajadores; Jean-Claude Loew, sindicalista química; Jean-Charles Marquiset, sindicalista función publique; Subhi Toma, militante contra la guerra en Irak; Jean-Pierre Barrois, militante contra la guerra en Irak; Daniel Gluckstein, secretario nacional del Partido de los Trabajadores, coordinador de Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos; Patrice Sifflet, El Manifesto de los 500 por la independencia sindical; José Nicol, sindicalista correos; Marie-Claude Schidlower, comisión mujeres trabajadoras de Acuerdo Internacional de los Trabajadores y los Pueblos, Partido de los Trabajadores;

Patrick Hébert, sindicalista; Jean-Jacques Melloul, ferroviario, Partido de los Trabajadores.

Grecia: Dimitri Koumas, sindicalista función pública.

Guadalupe: Jocelyn Lapître, Movimiento por un Partido de los Trabajadores y de los campesinos de Guadalupe (MPTPG); Serge Apatout, secretario administrativo de la Unión General de los Trabajadores de la Guadalupe (UGTG).

India: Nambiath Vasudevan, secretario general de la Federación de los empleados (All India Blue Star Union).

Italia: Guido Montanari, Comité permanente por la defensa de los servicios públicos y de los conquistas obreras.

Portugal: Carmelinda Pereira, antigua diputada en la Asamblea Constituyente; Joaquim Pagarete, POUS.

Rumania: Florin Constantin, jefe de redacción en de Tribuna Social.

Sri Lanka: Mallawa Avachelinge, JVP; Saman Mudun Kotuwage, JVP; Prasan N.-H. Chathurara, JVP.

Chad: Gami N'Garmadjal, secretario general del Sindicato de maestros del Chad (SET).

Ucrania: Vitali Kulik, Unión "Borotba".

Yugoslavia: Pavlusko Imsirovic, Alianza Política Obrera.


La conferencia también recibió los siguientes mensajes de apoyo:

Yugoslavia: 27 militantes sindicalistas;

Brasil: Joao Felicio, presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT);

Brasil: José Genoino, presidente del Partido de los Trabajadores;

Brasil: Claudio Willer, presidente de la Unión Brasileña de Escritores;

Brasil: Heloisa Helena, senadora del Partido de los Trabajadores, Estado de Alagoas;

Estados Unidos: Michael Eisenscher, Miembro del comité de seguimiento de "US Labor Against the War"; coordinador del comité obrero por la paz y la justicia (del Área de la Bahía de San Francisco)

Estados Unidos: Larry Duncan, realizador TV (Chicago);

Estados Unidos: Hal Sutton, sindicalista del automóvil (a título personal);

Estados Unidos: Michael Letwin, en nombre del comité "US Labor Against the War" (Movimiento Obrero Norteamericano Contre la Guerre) (Nueva York), en nombre del comité;

Estados Unidos: Fred Glass, Comm. Dir., cft (Oakland);

Estados Unidos: Julian Kunnie, Comité por la liberación de Mumia (Tucson, Arizona);

Ecuador: Fernando Guerra, secretario general del sindicato de los trabajadores de la electricidad de la región centro;

México: 30 militantes sindicalistas y personalidades ;

México: Comité mexicano "Non à la guerra, No en Nuestro Nombre ";

Costa Rica: Pablo Hernández Arias, comité ejecutivo del POS;

Suiza: Christine Sayegh, abogado, antigua presidenta del Parlamento de la República y del cantón de Ginebra;

Marruecos: el coordinador del comité de seguimiento de la conferencia contra la desreglamentación;

India: H. Mahadevan, secretario general adjunto del All Indian Trade Union Congress (AITUC);

Pakistán: Rubina Jamil, presidenta de l'APTUF; Aima Mahmood, secretario de la Organización de los mujeres trabajadoras de Pakistán (Workers Women Organisation, WWO); Shabbir Hussain Shah, secretario general de la federación del textil y de la confección; Nasir Gulzar, presidente de la Organización de la juventud progresista; Fazal-E-Wahid, secretario general del Sindicato de los trabajadores de los ferrocarriles;

Bélgica: delegación de la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB) de Cockerill- Chertal; Roger Somville, pintor; Hefida Bakious, médecin; Jean Cornil, senador; Denise Vindevage, cineasta; Henri Jean Ruttiens, sindicalista SETCA Industrie (Bruselas);

Francia: Roger Sandri, sindicalista jubilado ; Jean-Paul Neau, sindicalista;

Hong Kong: Confederación de los trabajadores de Hong Kong (HKCTU).

 

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