Introducción a la historia de la filosofía

 

Presentación

 

Según la UNESCO la ciencia debe estar al servicio de todos los seres humano y el hecho de que sea un producto cultural social es, en cualquier caso, más que suficiente para que a todos pertenezca. Confirmado definitivamente, que el sistema capitalista es contrario al uso racional de la ciencia y a su aplicación sobre la base ética de los derechos inalienables del ser humano, urge ahora como nunca promover que la ciencia sea del conocimiento de todos para que pueda estar al servicio de todos. Es por ello que, movidos por esta inquietud, un nutrido grupo de asociados ha venido reuniéndose todos los viernes en nuestra sede social, desde hace dos años, en la denominada Aula de debate científico Faustino Cordón. Fruto de la preocupación de algunos de sus participantes para que aquellos que se van incorporando, tengan a su alcance un material introductorio que les facilite la participación en el Aula sin perturbar la continuidad de ésta, ponemos en tus manos esta introducción a la filosofía que se ha utilizado como documento de trabajo del Aula.  

 

¿Qué es la filosofía?

 

Rara persona no se habrá preguntado alguna vez, observando la maravillosa diversidad y complejidad de fenómenos y cosas, o pensando acerca de las brutales disparidades existentes entre la riqueza y la pobreza, entre la ignorancia y el saber, en fin, entre lo que el trabajo humano ha acumulado de riqueza material e intelectual y la situación de inhumanidad e irracionalidad existente ¿qué sentido tiene todo esto? ¿cuál es el sentido y valor de la vida humana...?

La palabra filosofía *, su sentido: amor a la verdad y necesidad de saber, tiene mucho que ver con esos interrogantes y sus respuestas. Pero las respuestas dependerán mucho de cómo percibamos las cosas, según que nos sintamos indiferentes ante cuanto suceda en el medio natural y social, o, por lo contrario, directamente afectados, sensibles a los problemas, al dolor ajeno y las carencias sociales, y no haya entonces nada que pueda acallar nuestro grito por saber y conocer las causas de cuanto sucede en el mundo. ¿Qué pensar entonces del papel de la filosofía ante cuanto hoy sucede, violencia y guerra organizadas, mientras miles de millones las personas se ven excluidas, empujadas fuera de la vida, al lado de un derroche bárbaro civil y militar que pone en peligro la existencia de la vida toda en el planeta?

Comprender, tomar conciencia y formularnos debidamente el modo de conocer las causas, el porqué de las cosas, es, como todo demuestra -basta ver cómo el común de las gentes lo ignora-, una tarea nada fácil. Y es más difícil aún dar con las vías y los métodos acertados de explicación, cuando, como está ocurriendo, han puesto en marcha una gigantesca fábrica ideológica de desinformación para que nada provea el conocimiento cabal de las cosas. Por consiguiente, resulta necesario en extremo recobrar y convertir en patrimonio de todos y de cada uno el papel fundamental de la filosofía: mantener constantemente a salvo el proceso de búsqueda permanente de la verdad.

La filosofía como ciencia ** es una de las "ciencias" más antiguas. Surge en la historia del Antiguo Oriente: Babilonia, Egipto, India, China y luego Grecia. Guarda afinidad con todas las demás ciencias, pero, eso sí, difiere de todas por la manera de enfocar el estudio de los hechos y los fenómenos del mundo. Pues, mientras cada ciencia (biología, geología, física, química, economía, paleontología, astronomía) investiga una parte concreta o una esfera del mundo circundante, ciertos nexos y relaciones, la principal particularidad de la filosofía como ciencia es que aspira, desde su propio surgimiento, a desvelar y explicar la esencia y el estado del mundo en general, sus fenómenos y cosas, es decir, la totalidad de principios, opiniones y convicciones que determinan la posición de la persona hacia la realidad y hacia sí misma.

A principios del XIX era considerada la filosofía como la "ciencia de todas las ciencias". Pero, serían los fundadores del materialismo dialéctico*** quienes considerarían que la cognición del mundo es cuestión tanto de la filosofía como de otras ciencias concretas.

Es cierto que han existido y existen numerosas teorías filosóficas, y que pueden revestir características distintas, según su concepción de las cosas, ya sea sostenida en el conocimiento espontáneo del mundo, o en la representación idealista, mitológica o religiosa, o fundamentadamente científica. Tanto es así que, desde el principio mismo, por su esencia y contenido, podemos catalogarlas dentro de una u otra de esas dos grandes corrientes filosóficas: materialista e idealista. Dos escuelas ya desde su aparición librando una lucha jamás interrumpida... Cada una de ellas vinculada con una u otra corriente del pensamiento e intereses de una u otra clase, que le dan su carácter partidista e ideológico, su bagaje filosófico peculiar y milenario.

* Philosophía de philen, amar, y, sophía, sabiduría, saber. D.R.A.E: "Ciencia que trata de la esencia, propiedad, causas y efectos de las cosas naturales". Pitágoras acuñó para la posteridad los términos Filosofía ("amor a la sabiduría") y Matemáticas ("lo que se conoce", "lo que se aprende"), contribuyó de forma decisiva a establecer una íntima y duradera relación entre Matemática, Ciencia y Filosofía. Kant entendía la filosofía como "un proceso en desarrollo constante" tras la búsqueda permanente de la verdad.

* Ciencia, "scintis", del latín scientia, saber o conocer, data de 1840.

*** Método y ciencia que permite captar la totalidad de la historia y de lo real. Materialismo: la materia

constituye la realidad primera y fundamental, cualesquiera que sean sus formas de manifestarse, no

existen seres inmateriales. Dialéctica: ciencia de las leyes generales del movimiento y la unidad y conexión

universal, tanto del mundo exterior como del pensamiento humano.

La corriente idealista de la filosofía

 

Hablamos aquí de la corriente idealista, quede bien claro; no religiosa como la que apela a las emociones y pretende ofrecer una comprensión intuitiva y mística del mundo ("la Revelación"), interpreta la idea, el pensamiento, la con-ciencia, como si tuvieran una existencia independiente, es decir, como si fueran la expresión de un fenómeno sobrenatural, producto de la intervención de una voluntad ultraterrena... Podemos imaginar lo fácilmente que al hombre primitivo le pudieron llevar sus primeros pasos a pensar e interpretar idealistamente lo mismo el origen de su propio pensamiento que el de todo lo existente; todas las cosas corpóreas y fenómenos de la naturaleza pudieron ser interpretadas por él como manifestaciones ideales venidas de una "voluntad divina" eterna e inmutable.

Esta primigenia visión general tuvo como base la impotencia e ignorancia del hombre amedrentado ante la "fuerza" misteriosa de los elementos naturales -trueno, rayo, fuego, agua, tierra, aire, cielo, lluvia, etcétera-, a los que, terminaría atribuyendo, imaginativamente, formas humanas investidas de poderes superiores, dioses... Tal modo de ver las cosas, permitiría con el paso del tiempo hacer de la "idea" de los dioses, primeramente, una doctrina concebida con un fin práctico inmediato, pero que aparecería finalmente investida de atributos sociales personificados en las fuerzas dominantes: sacerdotes, clero, reyes, nobles, clases.

Es decir, aquella visión primitiva del mundo, idealista, imaginaria, fantástica y al mismo tiempo poderosa, que situaba al hombre en dependencia, primero de los elementos naturales y luego de sus representaciones humanas, tuvo que hacerse sentir dando lugar a la conformación de un proceso histórico social que iba a permitir, a su vez, con el desarrollo de los instrumentos, con la aparición de la división del trabajo, los excedentes y la utilización laboral del vencido (esclavo), pasar de la sociedad comunal a la comunal-esclavista y, finalmente, a la esclavista organizada con su poder central , es decir, con su clase interesada en deidificar una autoridad suprema e imponerla en general.

Poco tendrían que pensar los esclavistas para caer en la cuenta de que para afirmar su poder necesitaban, además de vigilar al sometido, presentar e imponer la "idea" de la propiedad y la desigualdad como algo filosóficamente ininteligible, sacrosanto, reservado a la comprensión sólo de unos cuantos. De ahí resultaría igualmente necesario justificar la conveniencia de despreciar e impedir el ejercicio pensante; la sabiduría del pueblo consistiría en reconocer los propios límites e inclinarse ante la omnipotencia divina (el poder dominante): la inteligencia humana quedaría condenada por decreto... a ni poder atreverse a comprender las razones de una supuesta voluntad superior. Así y hasta nuestros día, el alma, el espíritu, lo justo, la moral, la bondad, el amor, la conciencia, la razón pura, la justicia y el derecho mismo de propiedad e incluso el castigo y la ley de amparo, serían presentados como conceptos incuestionables, puros e inmutables por ser de origen divino, "valores" inmateriales venidos del más allá, de carácter absoluto establecidos a priori para el gobierno del mundo a manos de unos cuantos "elegidos"...

Pero no es verdad, en manera alguna -y merece reflexionar al respecto- que las gentes de la antigüedad más remota dejaran de observar la imposición de ese conjunto de "ideas" doctrinarias como lo que era, algo en contradicción flagrante con sus intereses de vida y supervivencia... No, no es verdad; Zeus no quitó la mitad de las mentes a los esclavos, aunque Homero lo escribiese en la Odisea. La Teodicea babilónica, un poema dialogado del tercer milenio antes de la era cristiana, ya relata las quejas de un "justo doliente", que habiendo cumplido escrupulosamente todos sus deberes sociales y divinos piensa que la razón de su infortunio no deriva de su comportamiento, y entonces el hombre se interroga críticamente sobre las causas de tanta desgracia llegando a preguntarse, ¿cómo se explica el sufrimiento del justo y el triunfo del perverso?

La corriente materialista de la filosofía

Contrariamente a la corriente idealista, la filosofía materialista sólo reconoce la existencia objetiva real de lo que son en sí los objetos y fenómenos que existen independientes de la conciencia.. Para el pensamiento materialista lo primario es la materia, la naturaleza (materia: concepto que designa la realidad objetiva en cualesquiera de sus formas y estados). El ser humano, la conciencia (ensamblamiento en el cerebro de ideas, experiencias, teorías, concepciones sociales reflejo de las condiciones de vida) y toda la imaginería derivada dependen absolutamente de la materia y ésta es eterna, no ha sido creada nunca y por nadie. No existen, pues, fuerzas sobrenaturales; la fuerza, la energía, el movimiento y todas sus manifestaciones son propiedades de la materia. No existe ninguna causa "prima". La fuente del desarrollo del cosmos, de la naturaleza, del ser humano y su espíritu, de la sociedad y su proceso social, técnico y cultural, se halla en ellos mismos, no ha sido introducida por nada ni nadie.

De tal suerte, las concepciones filosóficas espontáneo-materialistas hunden sus raíces en los tiempos más remotos, surgen con las primeras impresiones del hombre primitivo, al paso del tiempo, desde el fondo milenario de la historia de la humanidad. Poco a poco se irían perfilando, y cada vez con mayor integridad conceptual, las interpretaciones de la realidad, primeramente con el aporte de las civilizaciones del Antiguo Oriente y Egipto, luego con la filosofía de la India Antigua, seguida de la de China y, sobre todo, de la de Grecia a mediados del primer milenio antes de la era cristiana.

Primeramente, prevalecería la visión ancestral del hombre primitivo, obligado a vencer la adversidad en lucha contra la naturaleza, pero impotente, temeroso ante las fuerzas para él misteriosas de los elementos. Pasado el tiempo, al dividirse la sociedad en esclavos y esclavistas, las representaciones imaginarias encontrarían en la nueva situación un sujeto de naturaleza social, que se impondría sobre el hombre con no menos fuerza "misteriosa" que la de los elementos. Mientras, irían tomando forma las primeras nociones ingenuo-realistas sobre el mundo. Experiencia, actividad, necesidad y afán de explicarse las cosas tuvieron que llevar a formar una idea natural de la existencia objetiva (material).

En las postrimerías del III milenio y principios del II aparecerían los primeros brotes significativos del pensamiento materialista. Existen "tablillas de arcilla" sumerias y monumentos egipcios que conservan muestras embrionarias de una interpretación material de los fenómenos naturales, con menciones que atribuyen a la realidad material, el agua fría y el aire, luego la tierra y el fuego, el origen de todos las cosas y los seres, primero, supuestamente, en Babilonia y Egipto allá por los años antes del -4500.

El pensamiento prefilosófico en Mesopotamia (Su primer nombre fue Sumer: sumerios mezclados con semitas de Arabia y asirios constituyeron el pueblo babilónico)...

Merece recordar y reflexionar acerca de lo que significó el "milagro de trabajo e iniciativa creadora" que la vida comunal favoreció en los primeros siglos de los años 4500 a 3000 a.n.e. Cómo un excedente de productos todavía en régimen casi comunal permitió la especialización y la dedicación de tiempo a pensar, crear y progresar integralmente, con tal provecho que en el período aludido la capacidad del ser humano -y ahí lo digno de resaltar- originó una fuerza creadora e inventiva sorprendente que podría denominarse casi explosiva... Esos 1500 años han sido llamados "tal vez los más fértiles en invenciones y descubrimientos humanos de cualquier período de la historia del hombre anterior al siglo XVI de a.C."... Es decir, en apenas algo más de 15 minutos -figurados de las 24 horas de existencia del Homo sapiens-, el hombre favorecido por los medios a su alcance logró civilizarse; de cazador nómada durante 23 y media horas, en los 30 minutos siguientes cultivó parte de lo que comía y obtuvo lo demás de la caza..., y en 4 minutos de esa escala inventó la rueda, fabricó telas y barcos, desarrolló la cerámica, usó el metal, calculó con números, inventó la escritura, cultivó con riego artificial, construyó casas, grandes templos y ciudades urbanizadas. Un pueblo que producía y pensaba con tanta profundidad e inteligencia acerca de los orígenes de la vida, estaba en condiciones de hacer contribuciones importantes a su conducta práctica. Cierto que para ellos los puntos luminosos del firmamento no eran de un mundo como el nuestro; la tierra era plana y sólo se movían el sol, la luna y las estrellas... La caída del Imperio de Hammurabi puso fin a aquel primer período de civilización. Un siglo después de Hammurabi, surgió una nueva fuerza invasora (asirios) que saqueó, desangró, destruyó y asoló en una sola noche la Tierra de los Dos Ríos. Encontraron una sociedad desarrollada, -diría Lord Byron- no tuvieron que crearla, sólo se apoderaron de ella para vivir. "Los asirios descendieron como el lobo sobre el rebaño".

La Revolución agrícola en Mesopotamia (antes del 4.000 a.n.e.) modificó las conductas nómadas, potenció el diseño de útiles y medios para una más que sobreabundante producción cuya administración, incluso puesta en peligro, (diluvios) favorecería el surgimiento de una poderosa casta. Sobreproducción, almacenaje, diluvios, mediadores con las fuerzas `superiores`, y el crecimiento de una población trabajadora exigente, explican la prepotencia de una casta sacerdotal instalada en los "zigurats" para "amparar" al pueblo ante la "ira de los dioses". Dampier, W.C., en su Historia de la Ciencia resume así el proceso: "Si los sumerios basaron sus primeras explicaciones y sus dioses en las fuerzas de la naturaleza, cuando éstas se sobrepasaron destruyendo todo, la casta sacerdotal se encargó enseguida de invertir el orden de las cosas, ahora serían ellos los dioses que encarnaban las fuerzas de la naturaleza"..

El pensamiento prefilosófico mesopotámico, en su expresión sumeria o semítica, nunca se liberó por completo de los marcos naturales y religiosos en los que aconteció su desarrollo. El historiador de la filosofía debe extraer sus informaciones de himnos, oraciones, hechizos y rituales. Cierto que los escritos sapienciales revelan un esfuerzo significativo de reflexión moral e incluso crítica aproximados a una filosofía racional tras la concepción de una justicia y normativa sancionadoras de la conducta humana (pensaban que los desastres políticos sólo podían provenir de soberanos indignos). Babilonia fue, quizá tanto como Roma, la tierra del Derecho, "para hacer que la justicia aparezca en el país, para impedir que el fuerte aplaste al débil"...

La Teodicea babilónica mantiene la voluntad de comprender las cosas implícita en el valor de una argumentación racional. Presenta una creación universal sensiblemente materialista. En las cosmogonías babilónicas se habla de un tiempo en que "la totalidad del país era mar"; se vienen a decir, que un abismo de agua dulce y salada había dado nacimiento al cielo y a la tierra, de cuya unión nació la atmósfera.

Leamos atentamente lo escrito por los sumerios: "Los dioses fueron creados", "son creados", "surgen" -matizaron- del seno de esta especie de caos líquido, por una disociación del magma primitivo; son, explicaron, el producto de una lenta evolución; forman parte integrante del cosmos conjuntamente con la tierra y los hombres: todos salieron de la misma materia y están incluidos en su devenir... Es decir, los sumerios pensaron que los dioses correspondían a los diversos componentes físicos del mundo: tierra, agua, cielo, demostrándose en el mito un sentimiento de comunión intensa con la naturaleza. No distinguieron entre alma y cuerpo; consideraron al ser viviente como un todo. Para ellos no existía demiurgo exterior al mundo. Identificaron la cosmogonía con la teogonía. Aunque, según algunos historiadores, es posible que existiera entre las concepciones semitas y sumerias una ambigüedad fundamental. Pues, mientras los sumerios admitían la existencia de potencias divinas abstractas, los semitas, por el contrario, no concibieron ninguna transcendencia exterior a los dioses. Los babilonios, en fin, no sólo establecieron orden en el cielo, en la tierra y en la historia, sino que también vincularon filosóficamente ese orden con los hechos físicos de la naturaleza que veían a su alrededor. Leamos: "Cuando absolutamente ningún dios había aparecido / ni se había nombrado con su nombre, ni se había determinado su sino / Entonces fueron formados los dioses de ellos"...

Relativo a los dioses y al indecible papel enajenante histórico-social que jugarían sin saberlo, recordemos aquí lo que cuentan que sucedió, clave para entender el cercenamiento cerebral de los pueblos, a que daría lugar el hecho religioso: los dioses, que ya eran cuantiosos y crecientes desde el III milenio a.n.e., de un listado de 700 pasaron a sumar más de 2.500... Los poderosos se preguntaron, ¿qué hacer para evitar que la difusión debilitase el poder? Tuvieron que pensar poco: los presentaron al pueblo como "manifestaciones u órganos" de los nuevos dioses nacionales principales, Marduk en Babilonia y Asur en Asiria..., divinidades que serían utilizadas para centralizar la religión y el poder político, cuando las monarquías babilonia y asiria consiguieron formar unos imperios universales.

A partir de entonces, y pese a que el antropomorfismo nunca fue totalmente superado, asistimos a una alteración oficial profunda del concepto Dios y de la participación en los asuntos y la cosa públicos, comunales... Comenzaría un nuevo período. Impusieron la "idea" de que Marduk había creado todo: los dioses -se dijo ahora- no los crearon los hombres, se habían creado a sí mismos..., lo que implicaba una ruptura con la tradición. Antes formaban parte del cosmos, habían salido, al igual que la tierra y el cielo, de idéntica materia prima. Ahora, con la centralización política, los dioses son de naturaleza divina y la religión, antes opinión de todos, se transforma en una disciplina exotérica, secreta, cosa de un grupo, consagrada al estudio de las doctrinas mágicas. Y comenzó el reino de las tinieblas, encadenaron las mentes, el ejercicio pensante; lo escribieron: "Todo lo que se refiere a dios no puede ser explicado".

No obstante, su actitud ante el conocimiento fue muy avanzada, superior en muchos casos a la de Grecia, que, como señalara Hesíodo, se había nutrido del pasado histórico. Los sumerios llegaron a utilizar un sistema de numeración posicional único en la antigüedad: tablas numéricas consagradas al estudio de relaciones logarítmicas o exponenciales, cuyo carácter de ciencia pura carente de utilidad inmediata revela unas preocupaciones científicas. Conocían la fórmula de la ecuación de segundo grado y sabían simplificar introduciendo una incógnita auxiliar. Existía una astronomía distinta de la astrología. La medicina se libró muy pronto de la magia. Médicos y exorcistas trabajaban en colaboración. Su poder de deducción no puede ponerse en entredicho, aunque quizá no alcanzara un suficiente grado de madurez su capacidad de inducción, razón probable por la que su crítica de la moral no pudo poner en causa principios que ayudasen a desembocar en una crítica más honda del conocimiento en general. En estas condiciones, era imposible edificar una filosofía, que existía como algo subyacente a toda representación del universo, pero que, sin una previa toma de conciencia, no podía emerger del marco religioso.

Los babilonios, a juicio de algunos historiadores, se aproximaron mucho a una filosofía racional, que tenía que ver con la importancia concedida a la justicia. Reglamentaciones de Urukagina, códigos de Urnammu y de Lipiteshtar, código de Hammurabi, leyes asirias y babilónicas atestiguan una constante preocupación por una conducta justa, algo a no dudar dependiente de una u otra visión, idealista o materialista de la existencia.

Es verdad que en la mayor parte de los escritos en arcilla que nos han llegado, si bien expresan la preocupación por una justicia y un orden, ésta aparece con el paso del tiempo como algo propio del sentimiento de los dioses, cual si la justicia fuera antes que nada y más que una necesidad objetiva del débil, un reflejo del deseo divino de establecer un orden justo en la tierra, y no la expresión de una demanda de justicia, consecuencia de los modos reales de vida, de las tremendas contradicciones entre la opulencia y el despotismo de unos y las vicisitudes e indefensión completa del resto. Pero, para encontrarle sentido a esto, recordemos cómo se impuso a partir de un momento histórico -con la centralización política- la extensión de un pensamiento que presentaba los atributos del poder unidos a las imágenes tradicionales de los dioses, aunque cambiadas de origen: antes "los dioses habían sido creados por los hombres", "surgidos de los elementos naturales", ahora, liberados de su terrenalidad, de la mano del poder amenazaban al pueblo...

Así, a la hora de imponerse Hammurabi (1730-1685), que sustituyó el régimen de ciudades-Estados por un imperio centralizado, se diría que fueron los dioses quienes le habían llamado "para hacer que la justicia prevalezca en el país, para suprimir al malvado y al perverso, para impedir que el fuerte aplaste al débil, para que pueda elevarse Shamash (el Sol) sobre el pueblo de los cabezas negras y dar así la luz a un país". Antes, en aquél país, donde "el pueblo trabajaba, pensaba y planificaba", se habían sumado dos oleadas de gentes, "ambas en son amistoso y no como conquistadores"; la producción era colectiva y el consumo se efectuaba bajo un régimen de reparto directo de los productos, en las pequeñas o grandes colectividades "comunistas". Ello llevaba parejo el dominio de los productores sobre el proceso de producción y sobre el producto. Mientras la producción se efectuó sobre esas bases nadie pudo sobreponerse a los productores ni hacer surgir frente a ellos el espectro de poderes extraños...

Con el paso de los siglos, lo comunal sufriría un primer cambio digno de estudio. Para el año 2500 a.n.e., "toda la tierra de Sumer era propiedad de los templos". Los sacerdotes administraban los"bienes de dios" -que guardaban los reyes con sus gentes armadas-, organizaban el trabajo, decidían las fechas de preparación de la tierra y su siembra, dividían la cosecha, parte para utilizarla ahora, parte para semilla, parte para almacenarla contra emergencias... ¿Qué pudo provocar que lo comunal pasase a ser propiedad de los templos; religiosa? Al respecto -escribe Crotell-, una historia que se ha conservado escrita en tablillas de arcilla, y que evidentemente es tan antigua como la tierra misma de Sumer, hace vibrar una cuerda que nos es muy familiar: "Seis días y seis noches sopla un viento huracanado, mientras la tormenta del sur barre la tierra y entonces llegó el séptimo día... El mar se aquietó, la tempestad se detuvo, ceso la inundación"...

¿Podría encontrarse en la repetición de aquel hecho de vez en cuando devastador -existen capas de barro sedimentario de 2,5 m. de espesor- la razón del porqué los templos almacenaban cantidades tan grandes de alimentos y llevaban tantas listas de cuentas? ¿Pudo ser la causa de que este pueblo, tan eminente y triunfalmente práctico gastase tanta energía e ingenio y riqueza para erigir torres de diez o más metros de altura y decidiese guardar a cargo de sacerdotes sus excedentes? Quién mejor, pues -escribe Crotell-, que alguien más experimentado de la comunidad, la casta emergente, para servir de mediador entre las misteriosas fuerzas desoladoras e interpretar cuál era el estado de ánimo y los deseos de "los dioses" del viento, En-lil, y del mar, Enki.

Disponemos de unas 30.000 tablillas que tratan de asuntos administrativos y comerciales, pero quedan muchos aspectos históricos sumamente curiosos pendientes de descifrar. No es para menos, leamos: "Si un príncipe no observa la justicia, su pueblo se hundirá en la anarquía y su país será devastado"..., el discurso da a entender que los desastres políticos sólo podían provenir del ejercicio del poder, del uso despótico del Estado administrado por soberanos indignos.

Es decir, subyacía en el discurso la memoria del pasado; aparecía el contraste brutal entre los modos distintos vividos, antes y ahora. Antes, la justicia dependió del pueblo organizado horizontalmente, que dirimía sus diferencias de trabajo, uso de instrumentos, distribución de alimentos y horas de riego. Ahora, por el contrario, todo dependía de cómo entendiese la justicia el soberano recién ungido por la casta. Pero, lo que interesa señalar es que no todo se había perdido... Pese al supuesto atraso tremendo del pensamiento del hombre, que permitía imponerle -en nombre de seres imaginarios- visiones y concepciones de vida contrarios a sus intereses, éste no aceptó absolutamente el cambio diametral en la administración de la justicia. En un momento, las contradicciones se encargaron de que se interrogase sobre las causas de tanta desgracia. Un texto sumerio (de la 3ª dinastía de Ur) relata las quejas de un "justo doliente" que se plantea la reflexión siguiente sobre la "idea del bien" supuestamente rectora del universo: "si los dioses todo poderosos que tienen en sus manos la vida del hombre recompensan la justicia y castigan la iniquidad, ¿cómo se explica el sufrimiento del justo y el triunfo del perverso?"... El monólogo, como se ve, no desmiente la voluntad de comprender, mantiene implícita la creencia en el valor de una argumentación racional, aunque el hecho de que la crítica no se manifieste de modo suficiente cierra el camino al nacimiento de una verdadera corriente filosófica, dejando el discurso impugnatorio reducido a cuestiones de carácter moral.

De otra parte y en verdad, no es probable que el desarrollo de los conocimientos "científicos" ejerciese un influjo determinante en el pensamiento conceptual babilónico. No obstante, resulta muy instructivo el caso de las matemáticas. Utilizaron un sistema de numeración posicional, y profundizaron el concepto de número. Existen tablas numéricas consagradas a estudios de relaciones logarítmicas o exponenciales, investigaciones en realidad de ciencia pura. Y es sabido que conocían la fórmula de la ecuación de segundo grado -probablemente consecuencia de un descubrimiento empírico- lo que revela un nivel de preocupaciones "científicas", -cierto que a nivel embrionario-, superior en muchos casos al de los griegos... No puede ponerse en duda su poder de deducción, aunque no alcanzase suficiente madurez su capacidad de inducción.

El pensamiento prefilosófico en Egipto...

... físico a la par que metafísico, pocas veces llega a ser un ejercicio de conocimiento puro, las más de las veces está dedicado a fundamentar las técnicas defensivas y los ritos para asegurar la buena marcha del Cosmos, cuyo destino es garantizar el buen funcionamiento de las cosechas y la sociedad... Apenas se alentaba la reflexión personal. La educación se dirigía a preparar en base a las normas tradicionales conservadas por una élite de sacerdotes, guerreros, letrados y sabios incuestionables. Cierto que no había más dios que el disco solar, ni más energía que la misma luz, principio de toda vida y de toda supervivencia. Amenofis III (1411-1375 a.n.e.) consagró en privado el culto al propio Disco, el Sol o "señor universal": Atón. Teológicamente hablando, la mística atonista es en cierto modo una negación "materialista" del misterio divino: "tu eres el cielo, la tierra, el mundo inferior, el agua, el aire que está entre ellos", infinito, sin límite temporal ni espacial.

El Documento de teología menfita de mitad del Imperio Antiguo (-2450) constituye sin duda el ensayo filosófico más antiguo de la historia humana. Revela la existencia de una visión adelantada. Los egipcios creen que el corazón es la sede del pensamiento (conciencia, sentimiento, voluntad): "Los ojos ven, los oídos oyen, la nariz respira. Ellos informan al corazón. Él es quien da todo conocimiento, y la lengua quien repite lo que el corazón ha pensado... Así se crea el trabajo y toda arte, la actividad de las manos, el andar de las piernas, el funcionamiento de todos los miembros"...

Amennakhté, hacia -1400-1350, sostiene que "la cultura adquirida en los libros es la que hace al sabio". Por otro lado y al mismo tiempo que preconiza el esfuerzo constante hacia el conocimiento, esboza una protesta contra el fatalismo vulgar, que atribuye al arbitrio de dios la gracia de ser sabio o ignorante.

El pensamiento filosófico en la antigua India

En el Rgveda, que recoge 120 himnos del período védico temprano, encontramos los primeros elementos configurativos de las primeras doctrinas filosóficas, tanto idealitas como materialistas. El libro relata una etapa muy remota en la historia (-1600 a -800) con expresiones materialistas como: "los mismos dioses son posteriores a la creación", y otras harto significativas, profundamente científicas, tanto que sorprenden todavía por la vigencia que tienen: ¡"el universo no era más que una onda indistinta"!

Sin embargo, el pensamiento en la India no había podido encontrar otro curso que el de algún joven estudioso hijo de la sola y única casta de los brahmanes (brahmma, absoluto) o de alguna de sus subdivisiones. Tan es así, que la filosofía de la India es, sobre todo, la filosofía de los brahmanes. Ninguna otra pudo recibir expresión hasta que fue adoptada por los brahmanes, constituidos en casta sacerdotal de control, único grupo intelectual y superior. No es posible ser sacerdote y pensador por vocación, sino es por gracia de nacimiento de casta para poder ser sacerdote nato, depositario de una revelación y de una tradición memorizada, cuyo saber se comunicaba de padre a hijo, y de aquí la ignorancia mutua de las diferentes disciplinas en la India. Así, los dominios del saber quedaban secretizados, flanqueados y jerarquizados, sin que nadie a parte de ellos los interpretara. Era una filosofía poco preocupada del conocimiento puro, sin más pretensiones que explicar la Revelación y la Tradición, con miras estrictas a la salvación vía de lo Absoluto y lo Eterno. Tan es así, que los ritos védicos tienen por meta asegurar a la casta dominante la duración de la vida óptima sobre la tierra y después de la muerte.

Por otra parte, nunca un filosofo indio parece haber tenido la idea de "hacer la verdad", de aportar algo nuevo, de pensar en su pueblo históricamente hambriento. La excepción se debe a la valentía de los materialistas (Cärvaka) y mundanos (Lokäyata), probablemente sólo inconformistas, la mayor parte muy rudimentarios. La India no ha tenido ni su Sócrates, ni su Descartes, ni un Kant. Casi toda la producción filosófica es literatura de comentario. No hay ilusión pura, y la ascesis con vistas a la liberación consiste más en desligarse de los fenómenos que en suprimir su realidad, no ofrece como medio otra cosa que el conocimiento de reglas de discusión y categorías del ser empírico.

La corriente filosófica más remota de la Antigua India fue la doctrina lokäyata (escuela de los cärvaka). Sometió a crítica la existencia de dios, el alma, y el mundo del más allá; sostenía que el mundo era material (fuego, agua, aire y tierra conformaban todo lo existente). Era una escuela de demanda racional de una vida feliz para todos los hombres.

La doctrina sankhya (-600) explicaba un mundo de causa y origen material desarrollado por una substancia primigenia (praktiti). Fijémonos bien de lo que fueron capaces: interpretaron el movimiento, el espacio y el tiempo como propiedades inseparables de la materia. Su error, al admitir la existencia de las almas como algo independiente de la materia -todavía persistente en nuestra época- no resta mérito a la genialidad de su idea.

La escuela nyaya y vaisesika sostenía que el mundo lo componen pequeñas partículas materiales (agua, fuego, aire, tierra sostenidas en el éter) eternas e indestructibles, pero cuyos compuestos se hacían mutables e inestables y transitorios en las cosas.

La escuela religiosa nimansa, semejante a la sankhya, no obstante sostener la idea del alma, reconocía la realidad del mundo no dependiente de creador alguno, compuesta de átomos regidos por la ley autónoma de karma (acción, causa, suerte).

De Buda (560-480), el maestro Iluminado, se sabe que no era brahmán, pertenecía a la casta de los guerreros. Del gran movimiento que suscitó, el fenómeno del budismo en la India del Norte en el siglo VI a.n.e. se vio favorecido por la relación que él instauró entre los monjes y la sociedad laica (no matar, no robar, no mentir, no romper el matrimonio, no beber narcóticos, vida ascética para la pureza personal y la salvación). Karma (impulso vital) disiente del concepto cristiano del alma, la trasmigración y no la inmortalidad. El budismo acepta la instantaneidad, y apenas hace otra cosa que reflexionar sobre esta instantaneidad. La finalidad última es el acceso al nirvana y hacia él tiende toda ella

En el alto Medievo (siglos IX-XI) adquieren mayor influencia los sistemas ortodoxos nyaya, vaisesika, sankhya, nimansa y vedanta, y los heterodoxos charvaca-lokayatamanta, jainismo y budismo, integrado éste por cuatro escuelas: vaibhasika, sautrantika, madhyamika y yogacara. Con el tiempo, sólo los charvakas adoptaron una tendencia materialista consecuente.

El período de disgregación formal del esclavismo en la India coincidiría después con la propagación de las formas extremas del idealismo: origen supraterrenal de las cosas, objetos, seres vivos y fenómenos, que el materialismo funda en la existencia objetiva de los objetos y fenómenos.

El pensamiento filosófico en la antigua China.

Durante el esclavismo existían dos concepciones: la materialista y la idealista. Si bien, el confucianismo y más tarde el neoconfucianismo, que había evolucionado -e integrado ideas metafísicas taoistas y budistas- a partir del siglo XI hasta el XVII y pasado, pese a su racionalismo objetivo se convertiría después, más que en una filosofía en la enseñanza y el criterio en las escuelas dedicadas a preparar los candidatos a los exámenes del mandarinato.

Aun así y todo, corrientes posteriores de filósofos tratarían de conciliar la doctrina confucianista del jen con una concepción metafísica del universo formado por un principio absoluto, inmutable, razón de ser de las cosas. El hombre con una doble naturaleza: material, responsable de sus pasiones, y espiritual, que recibe del cielo.

Faltos en definitiva de un método de inducción riguroso, se alejarían poco a poco del estudio de la realidad objetiva para quedarse en un simple comentario de los textos clásicos de la escuela confucionista.

En los años 600 comienza la época feudal. Lao Tsé escribe el libro del Tao: "Actuar sin premeditación. Las fuerzas de la vida son la paciencia y el amor"

Confucio (Kung Tsé, 552-479 a.n.e) parte del principio moral, humanista (el jen: benevolencia, amor) que debe regir la familia y la sociedad, el respeto a los mayores y la posición social, y cree en la predestinación... Predica el conocimiento y la perfección mediante el estudio, y llama a la unificación de China. Considera que los hombres tienen capacidad moral para establecer una sociedad armónica. Recurre a la palabra jen para significar la posibilidad del dominio sobre el egoísmo y el amor al prójimo, asegurar el orden del Estado y la felicidad del pueblo.

 

Teg tseu, el más célebre discípulo de Confucio, con los confucianos apela a la virtud para gobernar al pueblo y predica vivir cada uno ajustado al estatus social que le ha tocado.

El neoconfucionismo condenaba la tiranía, ningún déspota -decían- podría asegurar bienestar y paz duraderos en el imperio, pero no bastaría con la llamada a "cultivarse a sí mismo" y renovarse sin cesar, para regular así a la familia, el Estado, el mundo...

Mo-Tse (479-381 a.n.e.) niega la predestinación; se pronuncia contra las guerras, predica la paz entre los Estados

Lao-tse (taoismo, siglos IV-V a.n.e): el mundo se halla en movimiento y mutación constantes. El movimiento lo rige el tao, la ley natural.

La doctrina de Xunzi (312-238) considera que todo discurre según leyes naturales, el cielo no posee conciencia... Los hombres, aunque egoístas, aprenden a mancomunar sus esfuerzos, el deber del sabio es educar en el sentido de la ética confucionista. El conocimiento empieza por la percepción, pero es gobernado por el pensamiento que cumple las leyes naturales.

Wan Chung (27-97 a.n.e) es el más relevante del materialismo: existe la substancia material qi, que mueve la eternidad, mientras el tao es la ley de la propia realidad. El hombre está compuesto de substancia material. En él se ha instalado una energía vital. Cuando el hombre muere ella desaparece..., era un materialismo ingenuo y metafísico.

El budismo, que había nacido en el nordeste de la India hacia cinco o seis siglos, penetró en China en los comienzos de la era cristiana, sin ruido, por tierra y por mar, a veces bajo un disfraz taoista. Contribuyó no poco a su éxito, que se presentaron como magos que poseían un nuevo método de inmortalización. Así se constituyó un budismo chino, que ejerció una profunda influencia sobre el desarrollo ulterior de la filosofía china. Se llegó a concebir al sabio como un "buda confuciano". Tuvo su edad de oro entre finales del s. VI y mediados del VIII, a tal punto que con el paso del tiempo inquietó al Estado chino, pues, además de rechazar las diferencias sociales y las obligaciones morales emanadas de éstas, el sentido budista de la naturaleza, que reconocía "terrena", chocaba con la metafísica de la cosmología neoconfucionista tradicional. Y comenzaría su persecución (845). Tchu Hi (1160) se convertiría finalmente en un decidido adversario del budismo. Habían comprendido que los budistas socavaban los cimientos de la ética tradicional.

El pensamiento filosófico en la Grecia del siglo VI a.n.e.

Allí continuaría la misma controversia, expresión de los intereses de las capas progresistas de la clase esclavista y por razones de contacto con las civilizaciones anteriores y contemporáneas. El autor del diálogo platónico Epímonis indica que los conocimientos "experimentados durante mucho tiempo por observaciones milenarias, partieron de Siria y Egipto hasta llegar a nosotros". Asimismo, la cosmogonía de Hesíodo presenta infinitud de puntos de contacto con el mito hurrita de Kurmabi, tales que pueden considerarse como una de las fuentes del poeta griego.

Pero, algo además y muy importante sobrevendría para que el pensar filosófico se viese favorecido y desarrollado tan impetuosamente. Comenzaron a sustituir los mitos por la razón; liberados como estaban de una autoridad religiosa, comenzaron a indagar contenidos que expresaban intereses concretos de las capas progresistas de la clase esclavista, que consideraban indigno el trabajo. Pero llegaron a preguntarse: ¿ por qué tenían que realizarlo otros? Se lo preguntaron, sí; existe el dato de la respuesta: el estado perfecto, de la igualdad

-se dijeron- estaba en el cielo... Saber con certeza cuáles fueron las condiciones fundamentales que permitieron el "milagro" de la civilización griega; aquel florecimiento rápido y ágil, que en dos siglos dio a la humanidad lo que otras naciones no han dado en milenios, sigue siendo una asignatura pendiente.

Pero fue principalmente la explotación del trabajo de los esclavos y que no había una religión preponderante (los sacerdotes cuidadores de los templos eran simples funcionarios) lo que contribuyó básicamente al desarrollo intelectual y productivo. También, el que los miembros de la Asamblea, una exigua minoría ciudadana, no rebasaba mucho los 20.000 sobre una población próxima a los 400 000 habitantes. Los ciudadanos activos eran los menos, gente conocida que se veían a diario asociada en clubes vinculantes; se reunían cuatro veces al mes, no ya sus diputados: el Parlamento se reunía siempre al aire libre, no disponía de local, consultaba sus propuestas con el Consejo: 500 ciudadanos sorteados sin fijarse en calificaciones y competencias particulares, organizados en comisiones presididas a diario por distintas personas, de modo que le tocaba serlo a cada uno tarde o temprano, algo que ayuda a explicarnos el gran apego de aquél pueblo a su singular modelo democrático compuesto de capas medias, interesadas, sí, en el progreso, pero con mucha moderación en presencia de la lucha de clases. Así, el miedo aglutinaba a la minoría ciudadana, que vivía temiendo siempre verse desbordada por los centenares de miles de metecos, libertos y esclavos.

En la democracia griega de Pericles, el ateniense de entonces (una minoría con derechos políticos) era, antes que cualquier cosa, un ciudadano para el cual prevalecían los derechos sociales. La Propiedad de la tierra, que en tiempos de los aqueos era de la "gente", era individual, de los ciudadanos con derechos políticos (el subsuelo era del Estado). Sin embargo, los Bancos y las grandes empresas navieras e industrias eran privados, no obstante estar en manos de metecos y libertos... Y ello porque los llamados ciudadanos despreciaban el trabajo, que era para ellos como una mortificación de la dignidad humana, por lo que lo dejaban en monopolio a las otras tres categorías inferiores: metecos (libres, pero sin derechos políticos, profesionales, banqueros, artistas filósofos, artesanos, dueños de una ciudad que les negaba la ciudadanía), libertos (hijos de esclavos, liberados como Platón), y esclavos (verdaderos desheredados, prisioneros, con derecho a matarlos el amo). Los llamados ciudadanos consideraban el ocio como la más noble virtud y la primera condición de todo progreso espiritual y cultural...

Hesíodo (nacido en la segunda mitad del S. VIII), en su libro de poemas, Teogonía, sería uno de los primeros en preguntarse por el origen de las cosas: "En primer lugar existió el caos" (khaos, abismo bostezante).

Tales de Mileto (624-547) padre de la ciencia especulativa moderna, buscando un común denominador a la diversidad de la materia pensó que todo procedía del agua, y acabaría convirtiéndose en agua. De la escuela de Mileto fundadora de la filosofía materialista, intentó construir una cosmología racional en la que el agua ("principio de la naturaleza de las cosas húmedas") tenía el papel de sustancia fundamental de la que surgía todo y en ella terminaba. Cierto es que a toda observación el agua es la que más se transforma.

Anaximandro (610-546), alumno destacado de Tales, habla del "apeiron", substancia-principio; un "algo" misterioso, "indefinido" e "ilimita-do", que impregna el universo (idea que constituirá con el paso de los siglos uno de los paradigmas de la filosofía y la ciencia), que engendra todo mediante el movimiento y la segregación de contrarios (lo húmedo y lo seco, lo frío y lo cálido, etc.) Presentaba el mundo dialécticamente, en movimiento... Las cosas -dice- surgen, existen, se descomponen y desaparecen retornando al apeiron (la sustancia-principio). Anaximandro crea la noción de esfera. Para él, el firmamento gira alrededor de la estrella polar. Su idea de las esferas celestes culminaría más tarde en la obra de Ptolomeo (siglo XI), un modelo celeste que constituyó el principal paradigma astronómico durante más de dos mil años, hasta que Copérnico lo puso en evidencia con su publicación, poco antes de morir en 1543.

Anaxímenes (¿550?-480) sustentó que el movimiento lo generaba el aire (o penuma, de naturaleza divina), la sustancia primigenia que condicionaba el surgimiento y desaparición de todo.

Parménides (540-450) sostiene que el ser es eterno único e inmóvil. El mundo sensible es contradictorio e inexplicable.

Anaxágoras (500-428) Fue el primer caso de la historia en que un filosofo es sentado en el banquillo por defender sus teorías basadas en la existencia de un solo mundo material. El año 467 cayó sobre Egos, Pótamos un aerolito ¡superior al Peloponeso!, cuyo aspecto flameante movió al filósofo a pensar que procedía del Sol, por lo que éste último (y las estrellas y planetas también) debía de ser una gigantesca masa incandescente. Intuyó la similitud física entre el cielo y la tierra, Originario de Clazomenas, Jonia, viajó a Atenas donde enseño durante 30 años el rigor científico de Tales de Mileto, llegando a ser maestro del propio Pericles, que intercedió por él en el proceso.

Heráclito (530-470) expresó ideas del principio dialéctico, aunque sin sostenimiento científico. Pensó que el principio era el fuego, que fue y siempre será eternamente vivo. Con orden regular se enciende y apaga. El mundo no ha sido creado por nadie, existe desde la eternidad, sin ninguna fuerza sobrenatural. Subraya la idea del movimiento y cambio constante, con la contradicción como fuente del movimiento y de la posibilidad de transformación recíproca de los contrapuestos. El continuo transformismo del fuego en sus diversas formas de un estado a otro y viceversa, es la única verdadera realidad de la vida, en la que nada es, todo se torna. Todo presupone su propio contrario. Lega la idea de la movilidad pura:"No entrarás dos veces seguidas en el mismo río, ni siquiera una vez seguida". Escribiendo con aquel estilo retorcido y nebuloso que le era característico, pronunció veredictos que se prestaban a las más diversas interpretaciones y en los que cada cual podía hallar lo que más le acomodara. Dejó citas contenidas de un penetrante sentido crítico: "La gran cultura sirve de poco. Si bastase para formar genios, lo serían hasta Hesíodo y Pitágoras. La verdadera sapiencia no consiste en aprender muchas cosas, sino en descubrir aquella sola que las regula en todas las ocasiones".

Sócrates (467-399). "Sólo sé que no sé nada". El hombre carece de posibilidades para conocer la verdad, pero debe acercarse a ella a través del diálogo, desechando todo lo que haya en él que lo aparte de la verdad. Su metodología se fundamenta en la dialéctica de los sofistas: contraponen una afirmación (tesis) a su afirmación contraria (antítesis) y formula la síntesis, que debe contener el fondo de la tesis y de la antítesis.

Jenofontes (430-354) creyó que el principio de todo era la tierra.

Leucipo (460-370), discípulo de Parménides y maestro de Demócrito funda la escuela atomista. Pretendía conciliar la pluralidad de las cosas con la unidad y permanencia del ser y después su discípulo Demócrito dijo que la materia no era sino una concentración de pequeñas partículas ("átomos") indivisibles.

Demócrito (460-370), alumno de Leucipo y conocedor de la doctrina india basada en que la materia estaba constituida por partículas sólidas y agrupadas por una fuerza de atracción, afirmó la individualidad de esas partículas y que están dotadas de movimiento propio: idea atomística de la estructura de la materia, los átomos (cuerpos indivisibles) que conforman todo, el alma inclusive y al moverse en el vacío forman diferentes cuerpos..., hasta la descomposición de los cuerpos y el alma...

Empédocles (s. V a.n.e.) fundió en una las teorías de los cuatro elementos, que daban "movimiento" a un universo mantenido en "ciclos cósmicos" alternativamente dominados por los principios de Amor y Odio.

Platón (427-347) se sitúa contrario al materialismo de Demócrito. Coloca el mundo de las ideas unido por la idea del "Bien" eterno, frente a las cosas transitorias y temporales. Las cosas y los fenómenos surgen de una materia informe que se une con la idea y desaparecen al ser abandonados por ésta; son creaciones de las ideas, que toman su principio, en fin de cuentas, de dios...

Aristóteles (384-322), con la dureza de su ataque idealista a la teoría materialista de Demócrito frenaría durante 23 siglos el proceso de conocimiento de la física del átomo... Tan materialista, como idealista y metafísico..., creía en una especie de materia fundamental: un agua primitiva invariante que componía los elementos, que existía en potencia hasta que se le daba forma, y podía convertirse en cosas con su misma calidad común. Fundamentalmente naturalista, pretende abarcar todo, en base a su idea de la materia primaria falta de determinación y de forma, que es una posibilidad de existencia, convertible en una cosa verdadera, sensible sólo cuando la materia se une con una u otra forma que le da su determinación. Decidió que el espacio vacío no podía existir en la naturaleza; "La naturaleza aborrece el vacío" (horror vacuis) que había defendido Demócrito para explicar el movimiento de los átomos. Cree en una "sustancia del cielo... más divina que todas... un quinto elemento" -o quintaescencia, éter- inmaterial, liviano y sutil que llenaría las esferas, "diferente de los cuatro que componen el mundo sublunar": "llamaron éter antiguamente -escribió- al lugar supremo, tomando el nombre del siempre correr en un tiempo eterno". Materialista en lo esencial, pero que separa la "materia primigenia" del movimiento, que es introducido por la forma desde fuera (dios como primer impulsor). Dos mundos radicalmente diferentes: el terrestre con cuatro esferas sublunares correspon-dientes a cada uno de los elementos moviéndose rectilíneamente, y el mundo celestial, en el que los astros no se mueven. Aristóteles estableció una conclusión; posiblemente la más importante de la praxis: "considerar el acuerdo necesario como un postulado". A partir de Aristóteles y su escuela, el peripatetismo, se observa en Grecia una decadencia condicionada por la crisis general que vive el Estado esclavista.

Epicuro (341-270), materialista sensualista y ateo de la época helenística, basado en la teoría de los átomos estableció la causalidad ciega en los fenómenos de la naturaleza. La materia es eterna dotada de un movimiento interno. La existencia de las cosas es independiente de la conciencia del hombre. La ignorancia y la superstición engendran el temor ante los dioses y la muerte. Curiosamente, siendo ideólogo de la sociedad esclavista, estima que lo más razonable para el hombre no es el trabajo sino el reposo, evitar el sufrimiento y buscar la serenidad.

El desarrollo del pensamiento filosófico durante la Edad Media.

En la China de los siglos III y IV, mientras se propagaba el misticismo de la secta taoista, perdió terreno la ideología confuciana. Paralelamente penetró el budismo en la India: lo ilusorio del ser y la autenticidad del no ser, transmutación inmortal del alma en pos de alcanzar la eterna paz espiritual mediante el perfeccionamiento de la autoconciencia.

Fan Zhen (V-VI) negaría la existencia del más allá y del alma.

Zhang Zai (1020-1077) representa la orientación materialista dentro del neoconfucianismo. Refutó el idealismo. Recuperó la idea de la existencia real del mundo de las cosas. Partículas invisibles "magma armonía" pasivas y activas cuya interacción da lugar a todas las cosas. Señala el condicionamiento recíproco, los procesos de desarrollo graduales y repentinos, las fuerzas contrapuestas... Pero hacía conclusiones metafísicas. El resultado final de la lucha entre las fuerzas contrapuestas es su conciliación, lo cual constituía la base de todo movimiento.

Zhu-Xi (1130-1200), neoconfucionista, exigía resignarse y subordinarse a la clase dominante. Su doctrina fue reconocida en China como oficial y propagada en Corea y otros países de Asia Oriental.

Wang Chuangshan (1619-1692) llegaría a sostener como base de todo el movimiento, que engendra nuevas cosas y fenómenos. Según su doctrina, la aprehensión sensorial es el principio y la base del conocer, pero la esencia es averiguada por el pensamiento.

Dai Zhen (1723-1777), de la escuela ortodoxa, fundamentaría las ideas materialistas acerca de la naturaleza y las leyes del desarrollo. Pero, en materia social, consideraría que el pueblo solo puede liberarse de la opresión si se ocupa de la educación de sí mismo.

La filosofía arabográfica,

Partía de la filosofía griega antigua y del pensamiento filosófico en Oriente y aparecía balanceándose entre el materialismo y el idealismo, lastrada por el problema planteado por el fenómeno religioso del "libro sagrado". Pues, si la religión islámica debe limitarse a la interpretación legalista y jurídica, a lo exotérico de su contenido, entonces no se podría hablar de filosofía como tal.

Al-Kindi (800-879) sería el primer filósofo árabe que abrió las puertas al aristotelismo. Habló de la condicionalidad causal de los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad. Para él dios no era más que la "causa remota". Si bien, sus tres peldaños: lógica, matemáticas, ciencias naturales, conducen a los problemas metafísicos.

Al-Farabi (870-950) sostenía que el mundo material está compuesto por seis elementos sencillos (minerales, plantas, animales, hombre y cuerpos celestes) cognoscibles sensorialmente mediante el intelecto y la especulación.

Al-Biruni (973-1048) pensaba que la naturaleza material se halla en cambio y desarrollo continuos. El alma es una propiedad del cuerpo.

Ibn Sina o Avicena (980-1037). Hace un gran aporte a la controversia entre realistas (idealistas) y nominalistas (materialistas) .Divide la filosofía en tres partes: física (la naturaleza), lógica (las formas del conocimiento), metafísica (conocimiento del ser en su totalidad). Reconoce la existencia objetiva de la naturaleza. Lo general -dice- es una abstracción, pero existe en los objetos particulares y constituye su esencia. El universo se compone de cosas singulares. Pone al descubierto la concatenación entre la física, la lógica y la metafísica. Su metafísica se asienta en la teoría de la emanación: el mundo, que es eterno, ha emanado de una serie de "intelectos" creados por dios, pero gracias a la posibilidad, cuya fuente es la materia increada y eterna, se deriva que si dios es eterno, también es eterno el mundo, pues causa y efecto siempre van unidos. Con lo que socava los pilares de la concepción religiosa.

Omar Khayyam (1040-23) abandona con frecuencia las posiciones idealistas y expresa ideas materialistas como la mayor parte de sus contemporáneos.

La filosofía arabográfica alcanzaría un alto nivel en los siglos X al XIII representada por las siguientes corrientes:

el peripatetismo (aristotelismo) oriental, los Hermanos de la Pureza (doctrina partidaria de unir todas las filosofías y religiones), el sufismo ("maestros del saber"), movimiento griego del siglo V, afín al neoplatonismo, negaba el conocimiento perceptivo: sólo se puede conocer por iluminación divina, uniendo el alma con dios, y la ortodoxia islama o filosofía musulmana que intentó respaldar los dogmas religiosos con argumentos racionalistas. El sistema de Al-Sari (XIII) pretendía mostrar con su sistema el mundo material, incluso el tiempo y el movimiento, compuestos de átomos sin extensión separados por el vacío. Pero la causa única es dios..., que crea, da propiedades a las cosas y gobierna todo. Intentó respaldar los dogmas religiosos con argumentos racionalistas. Según él, el espacio, el tiempo y el movimiento, tienen asimismo estructura atómica. Pero dios es la causa única

El paripatetismo oriental, al que había abierto camino Al-Kindi, fue desarrollado sucesivamente en las obras de Avempace (Ibn Badshe, finales del XI-1138), Abentofail (Ibn Tufail, 1110-1185), y Averroes (Ibn Roschd, 1126-1198), tan materialista como idealista, que reelaboró fundamentalmente a Aristóteles y negó la creación desde la nada afirmando que "la materia es la fuente universal y eterna del movimiento", pero que todo lo ordena la "causa última" del ser, Dios. Su filosofía de la "doble verdad" pretendía eliminar el conflicto entre la Verdad filosófica y la Verdad religiosa, aceptando la cognoscibilidad, poco a poco, de la verdad absoluta.

Durante la Edad Media...

Después del tremendo retraso a que dio lugar la acción religiosa de Filón de Alejandría, vendría San Agustín, luego la "constantinización", seguida del horrible asesinato de Hipatia por la huestes del obispo Cirilo y de la quema de la Biblioteca de Alejandría (415)..., hasta el dominio ilimitado de la religión. La filosofía sería la sirvienta, llamada a justificar y argumentar los dogmas religiosos, pretendiendo demostrar su veracidad e inmutabilidad. La quema de la Biblioteca la describe Carl Sagan, autor de "Cosmos", "como si toda la civilización hubiese sufrido una operación cerebral infligida por su propia mano, de modo que quedaron extinguidos irrevocablemente la mayoría de sus memorias, descubrimientos, ideas y pasiones. Es evidente que allí estaban las semillas del mundo moderno. Pero la ciencia y la cultura en general estaban reservadas para unos cuantos privilegiados. La vasta población de la ciudad no tenía la menor idea de los grandes descubrimientos que tenían lugar dentro de la Biblioteca con el concurso del trabajo y el progreso. Pero no fueron explicados ni popularizados". Quemada la Biblioteca, pasarían ¡1.000 años! de atraso y oscuridad hasta la aparición de Copérnico, Kepler, Newton..., la Reforma, el Renacimiento

San Agustín (354-430) fue el encargado de armonizar las ideas cristianas -necesitadas de un sistema para la fe- con la filosofía de Platón, de los dos mundos: el terrestre, material e imperfecto, y el celeste (la idea de la "perfección" de los cielos), sutil, divino, de astros moviéndose circularmente: el famoso modelo de las esferas de Ptolomeo que se impondría durante tantos siglos. El cristianismo agustinista, de "la luz eterna de la razón" se impuso en Europa como sistema religioso y cultural en los primeros siglos, y mantuvo su predominio a lo largo de toda la Edad Media. Todavía es utilizado para penetrar el idealismo como un arma al servicio de la opresión y el oscurantismo.

Un primer paso en la historia de la revolución científica.

Juan Filopon (primera mitad del VI) inicio una acción, que nos llegó a través de los árabes, sosteniendo que el "ímpetus" es lo que permite a un cuerpo mantenerse en movimiento sin acciones externas; suficiente para refutar las teorías aristotélicas y relacionar con un significado objetivo los conceptos espacio, tiempo, velocidad, aceleración y fuerza.. Miembros del Merton College de Oxford, de la Universidad de Paris y de algunas italianas "osaron poner en duda -dice H. Butterfield- la explicación aristotélica del movimiento y trataron de implantar la del ímpetus que aunque todavía imperfecta sería un primer paso en la historia de la revolución científica".

Carlo Magno (742-814). El "renacimiento carolingio" coincidiría con la entrada de Europa en la Edad Media: defensa a ultranza de la fe cristiana y promoción de la cultura; fundación de escuelas (maestros o "scholastic"), monasterios y sedes episcopales, que serían el germen de futuras instituciones para hacer y difundir la ciencia, base del progreso tecnológico, que al permitir el desarrollo de la agricultura y el comercio contribuiría relativamente al desmantelamiento del feudalismo a favor de una economía más urbana y artesanal.

Duns Escoto (830-880) considerado como precursor de los panteístas de la Edad Media

Alberto Magno (1193-1280): "¿Existen muchos mundos o existe un único mundo?" Los escolásticos del siglo XIII (primacía de la teología) pretendían superar el extremismo entre realistas (idealistas) y nominalistas (materialistas), utilizando la razón para llegar a dios.

Los escolásticos del siglo XIII pretendían superar el extremismo entre unos y otros.

 

El desarrollo de la agricultura feudal, el comercio y

las actividades artesanales, creó una nueva situación.

La riqueza acumulada sufragó empresas como las Cruzadas, la construcción de catedrales, la urbanización de ciudades y la fundación de universidades en los siglos XI y XII (Bolonia, París, Montpellier, Oxford, Cambridge, Nápoles, Palermo, Padua, Praga, Salamanca, Coimbra) principal-mente para la preparación teológica de los clérigos: lectura, copia de libros sagrados, teología y filosofía. Los dominicos (1215) practicaban el aristotelismo medieval. Los franciscanos (1216) entendieron la ciencia como experimentación pero no la practicaron, excepción hecha de Roger Bacon. La poca física que se estudiaba estaba relacionada con la astronomía y las adquisiciones metafísicas del "tomismo".

Tomás de Aquino (1225-1274) formado por Alberto Magno pasó por el filtro de la teología católica los textos de Aristóteles, en particular la física. En su Summa Teológica siguió negando el vacío (no podía haber acción sin contacto físico). Su estilo apoyado en el racionalismo contribuyó a crear al menos cierto respeto por la ciencia.. Desarrolla su doctrina del "ser" (substancia) que sostiene todo, lo real y lo potencial. Al igual que el taoísmo, él cree que la materia no puede existir separada de la forma, pero la forma puede existir separada de la materia. Sólo las cosas corpóreas están compuestas de forma y materia. Y lo material no puede existir independientemente de la forma superior, dios... El Aquinate, al "probar" la existencia de dios, no parte de la noción de dios, sino de que todo fenómeno tiene su causa, por la que llegamos a la idea de la necesidad de dios, causa suma de todo. Para Tomás, la razón está asociada a la sensación, por ello solo el mundo corporal es asequible al conocimiento; lo supracorporal es inaprensible. Lo universal es producto de nuestro intelecto, pero tiene relación con la realidad que existe fuera del intelecto. De ahí se deduce que lo universal existe también por sí mismo. Para él teología y filosofía sólo se distinguen por el camino, según se vaya a dios directamente o a través de sus creaciones materiales.

Roger Bacon (1214-1294), franciscano, ideólogo ingles del artesanado, adversario de la escolástica y estudioso de la ciencia árabe preconiza el estudio experimental de la naturaleza. Sostiene que el conocimiento debe tener por objeto el acrecentamiento del poder del hombre sobre la naturaleza para el bien de la humanidad

El materialismo preindustrial, la religión y el idealismo.

Aparece la necesidad de estudiar e indagar la naturaleza, las ciencias llamadas a averiguar las verdades que ayuden en la vida práctica y orienten la creación de valores sobre todo materiales. Se declaran falsos los postulados de la filosofía medieval y el método utilizado que inducían a error. Se ofrecen nuevos medios de investigación y nuevos métodos para conocer la verdad.

Copérnico (polaco, 1473-1543) moribundo y temeroso todavía, se decidió

a publicar en 1543 su obra sobre el heliocentrismo.

David Fabricio (1546-1617) descubrió a simple vista que la estrella Omicro Ceti, que llamó Mira ("maravillosa"), mostraba un brillo variable, que nada tenía que ver con la idea de los cielos imperturbables e inmutables.

Giordano Bruno (italiano, 1548-1600) defiende el sistema copernicano, se opone a la idea platónica de los dos mundos (el sublunar y el astral), predica la materialidad de los astros y sienta la hipótesis de los cambios geológicos. Fundamenta su tesis en la unidad material del universo compuesto de infinitos mundos, aunque niega la materialidad del espacio interestelar al que calificaba de "vastísimo seno etéreo". Su panteísmo (identifica la naturaleza con Dios) le permite propagar la concepción materialista. Considera el conocimiento de las layes de la naturaleza como el fin supremo del pensamiento humano. Fue quemado vivo por la Inquisición.

Jean Kepler (alemán, 1571-1630), seguidor de Tycho Brave, corrigió el sistema de Copérnico y abrió el camino a Newton con el descubrimiento de sus leyes: la ley de las órbitas elipsoidales, la del barrido de áreas en tiempos iguales y la de las revoluciones.

Galileo Galilei (italiano,1564-1642), "padre de la física experimental", desmontó con su telescopio la inmutabilidad de los cuerpos celestes, estudió la caída de los cuerpos y experimentó y dedujo las leyes del movimiento acelerado, siendo acusado de hereje (e pur se muove). Cuando Galileo dirigió su telescopio a la Vía Láctea, escribió: "todas las controversias que han atormentado a los filósofos durante tantos siglos se reducen a la nada de una vez por la irrefregable evidencia de nuestra vista". Pues la Vía Láctea, añadiría "no es más que una masa de innumerables estrellas agrupadas en cúmulos".

Francisco Sanchez, judío, nacido en Braga en 1552, doctorado en Montpellier en 1573, precursor de la "duda metódica" de Descartes, y de Kant., fue aceptado por Bacon, y uno de los primeros en criticar la escolástica: "El conocimiento no se puede alcanzar a través del método del silogismo. La verdadera ciencia es el conocimiento de las cosas, vía del experimento, el empirismo y el juicio racional".

Francisco Bacon (inglés, 1561-1626) Criticó las concepciones escoláticas y el idealismo desde la Antigüedad hasta el Medievo, que se había "convertido -decía- en una sirvienta de la teología". Consideró la experiencia como fundamento del proceso de conocimiento. Desarrolló en forma detallada el método inductivo. Trató de liberar al hombre y su conciencia de todo tipo de prejuicios que impidan desvelar la verdad. Atacó y dividió las ideas ilusorias y supersticiones en grupos: ídolos, ídolos de la caverna, de la plaza pública y del teatro. Admitió a la vez la eternidad sin fin ni principios de la materia y la existencia de Dios. Reconoció el movimiento como una propiedad inmanente a la materia, pero lo redujo a unas cuantas formas mecánicas, ignorando la interconexión y transición recíprocas. Su visión social reflejó los intereses de la burguesía. Consideró la monarquía absoluta como la mejor forma de Estado. Tendió a conciliar ciencia y religión. Aunque a su método le son inherentes la metafísica y el mecanicismo, marcó la aparición de una nueva forma del materialismo filosófico, que continuaría desarrollándose merced a los filósofos ingleses Hobbes y Locke y después con los materialistas franceses del XVIII.

Thomas Hobbes (inglés, 1588-1679), a continuación de Bacon, se rebela resueltamente contra la ideología feudal. Considera la religión un engendro de la ignorancia y el temor de los hombres ante un futuro desconocido, y es no obstante algo que ayuda a mantener el orden entre la gente. Niega categóricamente la existencia de substancias inmateriales y que los ´conceptos´ tengan una existencia objetiva anterior a las cosas. Sostiene que el movimiento es sólo la traslación de los cuerpos en el vacío, y que el único instrumento del saber, es el método matemático. .. Es materialista y al mismo tiempo mecanicista, metafísico e idealista. No llega a entender que el espacio y el tiempo son dos formas universales de existencia de la materia. Considera el movimiento como un accidente en la materia. En su "Leviatán" adopta posiciones idealistas: "el hombre es un lobo para el hombre". Considera idónea la monarquía, el poder absoluto del Estado y repudia las libertades sociales...

Robert Boyle (irlandés, 1627-1691) entendió "por elementos..., ciertos cuerpos primitivos y simples o perfectamente libres de mezcla". Definió el concepto "elemento", anunciando así el comienzo de la ciencia moderna. Fue un practicante del llamado "método científico". Aplicando sus descubrimientos se pudo observar la inconsistencia de los colores y, por medio del ensayo de la llama, cómo los elementos podían comunicar su color distintivo e identidad. Pero consideró inmaterial el calor ("flogisto") que según él se adhería a los cuerpos

René Descartes (francés, 1596-1650) piensa en partículas materiales diferenciadas por la forma y dirección del movimiento (sin entender otro que el de los cuerpos en el espacio). Todo provino de tres elementos primigenios principio del Universo infinito: ígneo, aéreo y térreo en torbellino. Su doctrina cartesiana tiene como base la mecánica y las matemáticas. No ve diferencia cualitativa entro los organismos vivos y los objetos inanimados. Todo son máquinas de diverso grado de complejidad. Pero, dualista en extremo, para él, el ser y el conocimiento tienen a dios como único fundamento. Se esfuerza por conciliar la religión y la ciencia. Su teoría de la razón pura se sustenta en que el conocimiento debe tener como única base la razón, no la experiencia práctica de las cosas. La naturaleza existe eternamente, no es creada por nadie y no será jamás destruida.. La conciencia es una propiedad de la materia organizada.

Benito Spinoza (holandés, 1632-1677). Materialista y ateo, ejerce una influencia considerable sobre los franceses y alemanes del XVIII. Ideólogo democrático de la burguesía, forma su concepción del mundo en la época donde las relaciones capitalistas se desarrollan intensivamente en los Países Bajos, mientras el pueblo defiende su independencia amenazada por España y por capas concomitantes con el régimen feudal. Interpreta las aspiraciones de la burguesía ascendente, preconiza la libertad de la ciencia y del desarrollo de la instrucción como remedio de los males sociales... Niega y diluye a dios en la naturaleza: el mundo es de naturaleza única, una substancia o esencia eterna, que no ha sido creada nunca y por nadie, y se manifiesta a través de la infinita multitud de sus propiedades (una es el movimiento) y estados. Pero entiende por movimiento el desplazamiento mecánico. El pensamiento y el entendimiento son los atributos de una substancia única, la naturaleza. La libertad es la necesidad conocida. Atribuye la aparición de la religión a la ignorancia y al miedo ante lo desconocido. Critica el dualismo de Descartes. Sostienen que la razón sola, sin intermediar los sentidos, es capaz de conocer la verdad, debe imponerse sobre todas las pasiones. La organización de una sociedad racional depende de la "purgación" del intelecto y del conocimiento de la "verdadera" naturaleza del hombre

Isaac Newton (ingles, 1642-1727) concluyó que la materia estaba formada de "partículas móviles, sólidas, macizas, duras e impenetrables". Sus descubrimientos fortalecieron la idea de un mundo regido por determinadas leyes, en el cual cada situación se deriva claramente de ciertas condiciones. Fundador de la mecánica científica, a los 24 años descubrió la ley de la gravitación universal. Si bien, creyó que Dios dio el primer "papirotazo" al movimiento de los planetas alrededor del Sol. Descubrió las leyes fundamentales de la mecánica con las que elaboró la teoría del movimiento de los cuerpos celestes. Entendió separados de la materia el espacio y el tiempo.

John Locke (inglés, 1632-1704), materialista, en parte empirista y en parte racionalista sustenta que el alma al nacer es una página en blanco que recibe todo de la experiencia. No existen ideas innatas. Divide nuestras ideas en simples y compuestas. Las substancias sólo pueden ser conocidas a través de sus propiedades. El único conocimiento plenamente cierto que poseemos es el de la propia existencia. Defendió las ideas del contrato social. Continuador de la línea filosófica de Bacon y de Hobbes fundamenta el principio de que el conocimiento y las ideas provienen del mundo sensible vía de la experiencia: externa por la acción de los objetos sobre los sentidos e interna por la "actividad propia del alma" que él llama reflexión. Reconoce la existencia objetiva de las cosas. Critica las "ideas innatas" de Descartes y los "principios prácticos innatos" de Leibniz

George Berkeley (1685-1753), obispo inglés, desarrolla la filosofía del idealista subjetivo absoluto: "Los objetos exteriores no existen de por sí, sino en nuestra mente" (solipsismo: yo existo, todo el mundo es sólo una sensación mía). 

David Hume (inglés, 1711-1776). Agnóstico: Ni sabemos cómo son las cosas ni si existen realmente. Niega la base material de las cosas y la causalidad. Ejerció una influencia sobre Kant, si bien, éste reconocería la existencia de la "cosa en sí". Es partidario de un compromiso entre la burguesía y la nobleza, y exalta en sus obras el progreso de la sociedad capitalista en Gran Bretaña. Con su agnosticismo y con Berkeley, influencian a los que profesaban un materialismo metafísico y mecanicista empujándoles a una lucha que desembocaría con especial agudeza en las obras de los materialistas franceses.

John Dalton (inglés, 1766-1844) resucitó la teoría de Demócrito. Fundó la teoría atómica. Atribuyó un peso específico (masa) al átomo de cada elemento conocido, tomando como patrón 1 el hidrógeno. Enunció la teoría de que en sus menores partes químicamente activas, los elementos están compuestos por átomos, "partículas finales", que son inmutables. Adelantó la idea de que los compuestos químicos (moléculas) están formados por combinaciones de átomos en proporciones definidas. Propuso un sistema para nombrar los átomos, pero resultó engorroso. Fue resuelto en 1814 por Jöns Jacob Berzeluis. Observó que la transformación química no ocasiona variación de masa, confirmó el peso de un átomo referido al hidrógeno (en 1879 se conocerían 65 elementos)

Los pensadores franceses

El materialismo francés del siglo XVIII fusionó el de origen inglés (exclusivamente una doctrina aristocrática) de Francisco Bacon (el movimiento es la primera y la más importante de las cualidades de la materia) con la otra parte de Descartes (pero éste creía que el ente infinito era como el sello del Creador sobre la criatura: Dios había promulgado la desigualdad). Desde Bacon, el materialismo creció por medio de Hobbes hasta Locke (demostró que todas las ideas se originan de la experiencia, fue la fuente directa de la filosofía iluminista, que puede seguirse desde el Renacimiento, Montaigne y Rabelais hasta Descartes y Pascal).

En La Mettrie, Helvetius y d´Holbach, se nota particularmente la fusión de las dos corrientes originarias del materialismo francés.

Realizaron obras de titanes en la Enciclopedia, después de lo cual el materialismo se convirtió en el "credo de toda la juventud culta de Francia, proporcionando también el texto para la Declaración de Derechos del Hombre". Pero, por entonces y es preciso saberlo, la química apenas si había crecido. Las ciencias relativas a la evolución natural podía decirse que no existían. La Naturaleza, más que en su desarrollo era considerada como una inmensa maquinaria en eterna rotación sin historia (metafísica, mecanicismo, los hombres actuaban como resultado de las ideas)

Los materialistas franceses en general criticaron brillante y consecuentemente la doctrina religiosa... Proclamaron precisa y claramente que la naturaleza tiene una existencia objetiva y eterna, y para nada precisa de dios... La naturaleza es una totalidad de combinaciones de minúsculas partículas, y el movimiento una propiedad, un atributo de la materia. Pero no llegaron a desvelar la fuente del movimiento, sus causas, ni reconocieron el desarrollo como movimiento de lo inferior a lo superior, negando incluso los saltos. Sostenían que todas las representaciones ideales de los hombres surgen de la experiencia y se forman en el curso del conocimiento. Las sensaciones son la única fuente de nuestro saber. Así, subvaloraban el pensamiento, aunque lo consideraban necesario para conocer la verdad. No obstante, las doctrinas materialistas resultaban progresistas, pese a las deficiencias propias de su materialismo metafísico. Expresaban los intereses burgueses en lucha contra los feudales por el dominio político de la sociedad, aunque en cuanto llegaban al poder se apartaban del materialismo y se inclinaban al idealismo.

Voltaire, Francois-Marie Arouet (1694-1778), agnóstico moderado se burla de la filosofía que intentaba probar que este mundo era el mejor de los mundos posibles, y, por lo tanto, "todo es lo mejor en el mejor de los mundos posibles". Critica a la Iglesia y al régimen feudal, abriendo paso a la Revolución burguesa. La experiencia es la base del conocimiento. Se esfuerza por proveer a la existencia de dios de una base racionalista.

Paul-Henri Holbach (1723-1789), colaborador de la "Enciclopedia", ideólogo de la burguesía revolucionaria, define la naturaleza como la causa primera de todo lo que existe. La naturaleza no ha sido creada por nadie ni será jamás destruida. Considera la conciencia como una propiedad de la materia orgánica. "El hombre es obra de la naturaleza". No existen las ideas innatas. Reconoce el movimiento como atributo inherente a la materia, pero concibe el movimiento como un simple desplazamiento de los cuerpos. Socialmente idealista: "la opinión gobierna el mundo", considera el desarrollo de la sociedad como un proceso fatal. La difusión de la instrucción y el triunfo de la razón llevarán pacíficamente del régimen feudal a la sociedad burguesa por la vía de una legislación perfecta.

Claudio Adrian Helvecio (1715-1771), célebre representante del materialismo y del ateismo del siglo XVIII, precursor ideológico de la Revolución Francesa, mecanicista y metafísico, sostiene que todas las ideas del cerebro humano derivan de la realidad material: los objetos tienen una existencia real en el espacio y en el tiempo. Defiende el principio de la propiedad privada: los hombres son egoístas por naturaleza, pero pueden tener en cuenta el principio de el egoísmo racional. La sociedad prospera guiada por el principio de la ventaja personal, pronta a contribuir al bien social. Su obra "De l`esprit" (1758) y "De l`homme, de ses facultés intellectuelles et de son éducation" (1773) se clasifican entre las mejores de la filosofía del XVIII.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), ideólogo de la pequeña burguesía y precursor de los jacobinos reconoce la existencia de Dios y de un alma inmortal. Dualista, sitúa la materia (pasiva e inerte) y el espíritu como dos principios eternos. Deduce todos los conocimientos de las sensaciones. Las ideas morales tienen carácter innato. Critica la sociedad feudal: la propiedad privada es la causa de la desigualdad. Se pronuncia por un Estado que garantice los derechos democráticos burgueses. Demostró en su "Contrato social" que el derecho de los reyes no era "divino". La desigualdad es "manifiestamente opuesta a las leyes de la naturaleza no importa la manera en que se defina". Veía progreso en el origen de la desigualdad, pero este progreso era para él antagonístico en sí mismo, contenía tanto progreso como retroceso. Defiende un Estado fundado sobre un acuerdo entre los hombres. Cree que la aparición del Estado se explica por la voluntad consciente de los hombres. La educación debe tener por objeto la formación de ciudadanos activos y laboriosos, hacer artesanos honestos.

Denis Diderot (1713-1784), materialista e ideólogo de la burguesía, es fundador y redactor de la Enciclopedia. Critica el idealismo subjetivo de Berkely. Reconoce la existencia objetiva de la materia eterna en movimiento que considera como una propiedad inherente a ésta (el reposo absoluto es una abstracción). El espacio y el tiempo son dos formas objetivas de la existencia de la materia compuesta de moléculas. Cada molécula posee una "fuerza íntima" que se manifiesta en el desplazamiento mecánico. Todas las modificaciones que se operan en la naturaleza son determinadas por la ley de la causalidad. Su pensamiento, pese a adolecer de mecanicista y metafísico, contiene los elementos de la concepción dialéctica del mundo: evolución de los seres vivos, transformación de las especies. Diderot comienza por clasificar los objetos (seres) desde la molécula inerte hasta la molécula viva, el animal microscópico, la planta, el animal y el hombre. El pensamiento es una forma evolucionada de la sensibilidad de la materia. Piensa que el orden social está determinado por la organización política que deriva de la legislación existente. Apuesta por el advenimiento de una monarquía iluminada, fundada sobre la Razón.

Julian Offroy de La Mettrie (1709-1751) juega un papel en la preparación ideológica de la Revolución. Es continuador de la física de Descartes y del sensualismo de Locke, del que rechaza su concepción idealista del alma. Entiende el movimiento como una actividad interna de la materia y la sensibilidad, inherente a las plantas, a los animales y al hombre. La diferencia es para él sólo cuantitativa y no cualitativa. La inteligencia son grados de sensibilidad, más elevados en el hombre. Asimila al organismo humano a un mecanismo extremadamente complejo. Sus opiniones políticas reflejan su procedencia burguesa. Identifica la libertad de propiedad privada y la libertad del hombre, y atribuye una importancia decisiva a la instrucción.

Augusto Compte (1798-1857), filósofo burgués, idealista subjetivo, funda el positivismo. Niega la existencia de leyes objetivas en la naturaleza y la vida social. Agnóstico activo, se pronuncia contra la lucha de clases, por la propiedad privada de los medios de producción e identifica la sociología con la mecánica.

. Charles Darwin (inglés, 1809-1882), fundador de la biología materialista y de la doctrina materialista del origen y la evolución de las especies, describió la mutabilidad y continuidad de las especies de las plantas y los animales, poniendo fin a la idea que las presentaba como inmutables, desligadas y casuales, "obra de Dios". Dio un golpe mortal a la "teleología" en ciencias naturales. Sus ideas provocaron una alteración en todos los dominios: ciencias, filosofía y religión. Demostró científicamente que el mundo orgánico se halla en mutación y desarrollo permanente, que todos los organismos vivos complejos proceden de otros simples, que el hombre también es producto de la larga evolución del reino animal. Opuso a la creencia religiosa la demostración científica irrefutable del origen del hombre a partir de los signos antropoides.

Mas, en este sentido, el marxismo plantea superar la visión de lo puramente biológico, aceptando que el problema del origen del hombre se establece en relación con el empleo de útiles que contribuyen a desprenderle de la animalidad. Es decir, que es la producción material y no sólo los factores geográficos y biológicos lo que juega un papel determinante en el desarrollo del hombre.

La filosofía clásica alemana

Pero serían parte de los representantes de la filosofía clásica alemana quienes desarrollarían con la mayor profundidad los problemas del materialismo y la dialéctica.

Leibnitz, Gottfried Wilhelm (alemán, 1646-1716), matemático, racionalista como Descartes pero adversario del mecanicismo. Sostiene la teoría de la armonía preestablecida: existen las nómadas, pequeñas unidades (átomos espirituales, centros de energía espiritual incomunicados con el exterior) que constituyen la realidad. La concordancia está asegurada por Dios, nómada suprema. Optimismo metafísico, gracias a la combinación de nómadas: "Todo está bien en el mejor de los mundos posibles" Descubrió el cálculo infinitesimal al mismo tiempo que Newton (1676). Quiso conciliar catolicismo y protestantismo.

Manuel Kant (alemán, 1724-1804), fundador del idealismo alemán de la segunda mitad del XIX, al plantear una serie de problemas de las ciencias naturales y de la teoría del conocimiento resucitó el interés por la dialéctica, que se había perdido en los siglos XVII-XVIII... Al comienzo, elabora la hipótesis de la formación natural del sistema solar de masas primigenias de substancia dispersa, abriendo una brecha tremenda en la concepción metafísica del mundo. Más tarde se dedica a conciliar el materialismo con el idealismo, no obstante reconocer la existencia objetiva de la materia. Considera que el mundo se encuentra en un estado caótico, al que no le es inherente ninguna regularidad. Para él "la cosa en sí", la esencia de los objetos y los fenómenos, es incognoscibles, deslizándose a posiciones del agnosticismo. El espacio, el tiempo, la causalidad, las leyes de la naturaleza, no son propiedades de la naturaleza sino del entendimiento humano. Según su "idealismo transcendental" las formas a priori de la conciencia preceden la experiencia y la condicionan. Reaccionando al materialismo francés se propone restaurar el idealismo, rehabilitar a Dios y la religión, conciliar el conocimiento con la religión. En su doctrina ética ("La crítica de la razón pura") estima necesario, para sostener la moralidad, reconocer la existencia de Dios y la inmortalidad del alma.. Habla de la "buena voluntad" y de la armonía entre los deseos y las aspiraciones. Comprende la necesidad de ciertas reformas sociales, pero exige sumisión al Estado, y se siente enemigo de la violencia revolucionaria. El kantismo ha sido y es una de las armas principales en manos de la ideología del imperialismo.

George W.F. Hegel (alemán, 1770-1831). Para él no es la materia la que determina la conciencia. Sin embargo, descubrió y formuló las principales leyes de la dialéctica. Con su idea del desarrollo admite el surgimiento, mutación y perecimiento de todo fenómeno. Adelantó la idea de que la fuente del desarrollo es la lucha de los contrarios, que las contradicciones internas vienen a constituir la raíz de todo movimiento y vitalidad. Sostenía que el fundamento y la esencia del mundo es la "idea absoluta" (Dios) que existe fuera del hombre e independientemente de él, la conciencia humana separada del hombre y elevada a rango de razón supranatural. Primero, anterior al mundo, existe la "idea absoluta", como "elemento del pensamiento puro". En una segunda fase, la "idea" se metamorfosea, "encarna" en la naturaleza. En la fase tercera, niega la naturaleza misma pero se instala en los dominios del pensamiento humano. En esta fase, Hegel relaciona el estado de conciencia individual con el de conciencia social en estado puro: la verdad es un proceso. Entendió que en el curso del movimiento y del desarrollo natural, sucede la transformación de la cantidad en cualidad, así como la negación de la negación que condiciona la sustitución constante de unas formas por otras. En lo social preconiza un compromiso entre el feudalismo agonizante y el capitalismo naciente, y proclama que la monarquía feudal reformada garantiza el desarrollo social.

"Mi método dialéctico -escribió Marx- no sólo es fundamentalmente distinto al de Hegel, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de él. Para Hegel, el proceso del pensamiento al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de lo real, y esto, la simple forma externa en que toma cuerpo. Para mí, lo ideal no es, por el contrario, más que lo material traducido y transpuesto a la cabeza del hombre".

Ludwig Feuerbach (alemán, 1804-1872), al criticar los logros de la filosofía idealista hegeliana, resucita los principios materialistas aunque sobre una vieja base metafísica. Sostiene la necesidad de una nueva religión, en la que el lugar de dios debía ser ocupado por el propio hombre y cuyo principio radical debía ser el amor del hombre hacia el hombre. Para él el pensamiento no puede existir fuera y con independencia del hombre, pues es una propiedad del cerebro humano, una actividad en la que se hallan en trabazón orgánica lo espiritual y lo material. De ahí que el pensamiento, lo espiritual, no es primario sino secundario, derivado de la materia, de la naturaleza. Mostró a dios creado por los hombres a su imagen y semejanza, con todos los rasgos propios del ser humano.

Richard Avenarius (alemán, 1834-1896). Uno de los fundadores del empirocriticismo. Niega la realidad objetiva. Sólo la sensación es "concebible como cosa existente". Niega la realidad objetiva del mundo. Estima que el objeto no puede existir independientemente del sujeto pensante. Su filosofía, obscurantista y clerical persigue los mismos objetivos que la de Berkeley y Hume, adquiere las formas de la reacción ideológica burguesa en la época del imperialismo.

Friedrich Nietzsche (alemán, 1844-1900), apologista declarado de la explotación burguesa y de la agresión, surge como el predecesor de los ideólogos fascistas en la época en que la burguesía imperialista, ante la agravación de las contradicciones de clase y la difusión de las ideas socialistas, necesita el servicio de ideólogos profascistas. Todo su pensamiento arremete contra la "revolución aparentemente inevitable", a la que opone una ideología burguesa abiertamente bárbara, antidemocrática, cínicamente inmoral. Distingue la ideología destinada a formar trabajadores dóciles: "moral de esclavos", de la destinada a educar la "moral de los maestros" en el espíritu de agresión que no recule por nada ni ante nadie. Declara que la aspiración al poder es el motor de todos los procesos de la naturaleza y la sociedad. Substituye la "lucha por la vida" (Darwin) por la "lucha por el poder".

Pensadores rusos

Distintos pensadores y en particular M. Lomonosov (1711-1765) y A. Radíschev (1749-1802) hicieron aportes al desarrollo de la línea materialista de la filosofía del XVIII. El primero sostiene que todos los cuerpos y fenómenos son de naturaleza material: átomos que al unirse forman moléculas -corpúsculos- que forman todos los "cuerpos sensibles"; fundamentó la ley de la conservación de la materia y el movimiento (inescindibles) y su eternidad e indestructibilidad; respaldó la cognoscibilidad: el conocimiento se efectúa por la percepción directa de los objetos y fenómenos a través de los órganos de los sentidos y la sucesiva elaboración de los datos sensibles en el curso del pensamiento teórico. "Solo en estrecha conexión de la práctica y el pensar se puede conocer la verdad."

A comienzos de los años 40 del XIX, los demócratas revolucionarios V.Belinski (1811-48), A.Herzen (1812-70), N.Chernishevski (1828-89), N.Dobroliúbov (1835-61) y otros, apoyados en Lomonosov y Radíschev, en la dialéctica de Hegel y en el materialismo de Feuerbach, generalizaron en cierto grado los logros de las ciencias naturales alcanzados por aquel tiempo. Criticaron a Hegel, por su abstracción y divorcio de la realidad, por su idealismo; pero, a diferencia de Feuerbach, no impugnaron su dialéctica, sino que intentaron unirla con el materialismo, dándole una interpretación materialista. Coincidían en que la fuente del desarrollo es la lucha de los contrarios, y que en el curso del desarrollo natural, sucede la transformación de la cantidad en cualidad.

Herzen, en particular, calificaba la dialéctica de "álgebra de la revolución"; apreciaba la dialéctica hegeliana, pero defendería que tienen existencia real no en el ser puro, sino en las cosas materiales que constituyen en su totalidad la naturaleza: el espíritu, el pensar, son consecuencia del desarrollo de la naturaleza, propiedad de formaciones materiales que alcanzan determinado nivel.

Chernishevski mostró particular empeño por refutar el agnosticismo; mostró la acción de la ley de la negación de la negación, que condiciona la sustitución constante de unas formas por otras y el retorno atrás sobre un fundamento más alto.

El pensamiento filosófico y revolucionario en Latinoamérica.

La revolución francesa de finales del XVIII ejerció en Latinoamérica una fuerte influencia en la primera mitad del XIX condicionada ante todo por el auge de los movimientos revolucionarios.

La Constitución española de 1812 promulgada por las Cortes de Cádiz había proclamado la igualdad de derechos de los pueblos. Pese a los 300 años de influencia religiosa en todos los países se propagaban teorías y concepciones ma-terialistas. Los pensadores que propagaban la visión filosófica avanzada, eran al mismo tiempo combatientes por la abolición de la esclavitud y por la independencia..

En Cuba, José Agustín (1762-1835) dicta filosofía e introduce a Descartes y a los materialistas ingleses.

Felix Varela y Morales, materialista/idealista, en pos de Locke, niega las ideas innatas. Resuelve materialmente la cuestión respecto a la correlación entre el alma y el cuerpo. Pero, su dualidad le lleva a reconocer la existencia de dios, mientras atribuye el papel en la vida pública a los deseos y aspiraciones de algunos individuos.

Manuel y José Zacarías González del Valle promovieron la lucha contra las concepciones idealistas.

J. de la Luz Caballero (1800-1862) y Manuel Maestre (1832-1886), de la corriente materialista-sensualista desempeñaron un importante papel en esa lucha. El primero apoya el carácter primario de la naturaleza respecto a las ideas: "la educación puede formar al nuevo hombre, si se ve libre de todo dogmatismo y se apoya en el estudio de la realidad"... Maestre enseñaba lógica, metafísica y moral en la universidad. Estudió por primera vez la historia de la filosofía cubana.

José Martí (1853-95), filósofo, poeta, ensayista, héroe nacional de Cuba, contribuiría con sus obras de los años 70 a fundamentar el programa democrático y revolucionario para la revolución de 1895-1898. Conjugó la tarea práctica con la elaboración teórica. Participó en la fundación del Partido Revolucionario Cubano (1892). Dirigió la publicación La Patria propagadora de la lucha contra el yugo español. Acentuó la necesidad de estudiar a fondo la realidad para definir las formas de organizar la lucha por la emancipación y para crear las premisas de la verdadera igualdad y desarrollo de la personalidad. Era consciente de que las condiciones materiales desempeñan un papel determinante en la vida y que las diversas formas del pensamiento social cambian junto con las condiciones de vida de los hombres: "La filosofía es el conocimiento de las causas de los seres, de sus distinciones, de sus analogías y de sus relaciones". Se atenía en lo fundamental a una posición científico-materialista, desde el origen de la vida y cómo ésta surgió de una célula primitiva de cuyo desarrollo entendía todo lo existente. "Sobre la tierra no hay más que un poder definitivo: la inteligencia humana", expresión de su fe en el poder de la capacidad cognoscitiva del hombre para averiguar la verdad con la observación y el razonamiento.

En Argentina durante el período colonial (ss. XVI-XVIII) domina la tendencia del tomismo rigurosamente impuesto, pero consiguen penetrar las opiniones sociopolíticas y filosóficas de vanguardia. A finales del XVIII y comienzos del XIX, éstas crecen con el movimiento emancipador, mezcladas con los intereses de los terratenientes criollos y de la burguesía naciente. M. Moreno, Castelli, Belgrano, Monteagudo muestran los objetivos del movimiento liberador. Juan Crisóstomo Laffinur (1797-1824) y J. Manuel Fernández de Agüero (1772-1824) divulgan las ideas progresistas tradicionales de la filosofía materialista francesa. Antonio Saén arremete contra la escolástica y el eclecticismo. En 1837 en grupo de jóvenes encabezado por Esteban Echevarría, inauguró un círculo luego convertido en sociedad secreta: "La joven Argentina", por la libertad de los pueblos, la fraternidad y el progreso.

Echevarría, Esteban (1805-1851) fue el filósofo más grande en la primera mitad del XIX. Veía como único medio para acabar con el viejo orden social, "unir la filosofía con la vida y la actividad del hombre". Estudia e interpreta las leyes que rigen el mundo físico y moral, así como el Universo. En su teoría del saber, es sensualista, se acerca a Sain-Simon: la sociedad se halla en infinito movimiento progresivo..., pero proclama la igualdad sobre la conciliación de las clases, acabando con la miseria, elevando el nivel material y cultural, liberando la patria y alcanzando la prosperidad económica del país. Su enfoque es idealista, pues interpreta la pugna entre lo viejo y lo nuevo como mero resultado del choque de las ideas.

Alberdi, Juan Bautista (1810-1884), participó en la fundación de "La joven Argentina", socialista utópico, propugnaba la liquidación del atraso económico como premisa para la transformación burguesa. Pero no extendía el principio de independencia a las relaciones recíprocas con la población indígena.

Ingenieros, José, ocuparía un lugar especial entre los pensadores de la filosofía positivista de finales del XIX y comienzos del XX, cuyas obras ofrecen estudios materialistas originales a partir de los años 70.

En México el pensamiento filosófico hunde sus raíces en la doctrina azteca basada en la idea de los cuatro elementos primarios (fuego, agua, tierra y viento) y la noción de la lucha como causa de los cambios cósmicos.

En el período colonial se imponen las concepciones filosóficas de la ideología medieval europea, ante todo, la escolástica: Tomás de Aquino, Aristóteles y los españoles Soto, Vitoria, Suárez y otros.

A finales del XVI comienza a penetrar el humanismo, que sirve de base a la propuesta de soluciones sociales. Carlos Sigüenza y Góngora defendía la primacía de la razón y del método experimental.

J.Rafael Campoy (1723-77), Diego José Abad (1727-79), Francisco Javier Alegre (1729-88), F. Javier Clavico (1731-87), Andrés de Guevara (1748-87), J. Benito Díaz de Gamarra (1745-83, recibieron la influencia de las relaciones burguesas y las ideas de Bacon, Descartes, Newton, Leibniz, Copérnico, Spinoza.

J.Antonio Alzate (1729-90) y J. Ignacio Bartolache (1739-90) criticaron la escolástica y difundieron las ideas progresistas y conocimientos científicos.

En 1813, la conquista de la independencia expande las ideas materialistas y racionalistas de la revolución francesa. Destacarían Ignacio Ramírez (1818-1879) y Manuel Altamirano (1834-1893), pero, después de la revolución de 1854, la pene-tración de las ideas positivistas evolucionaría hacia el conservadurismo y la reac-ción, al mismo tiempo que llegan de Europa las ideas del materialismo científico natural (todo es consecuencia del desarrollo de la materia eterna e inextinguible), sostenidas por Fortunato Hernández, Enrique O. Aragón, Alfonso L. Herrera.

Clemente de Jesús Munguía (1810-1868), obispo en 1852, combate esas ideas, argumentando la tesis de la armonía entre la fe y la razón.

En Brasil dominaría la ideología religiosa durante el colonialismo. Hasta después de la independencia (1822) no aparecen corrientes progresistas: el racionalismo de Descartes, el sensualismo de Locke, las ideas de los ilustrados, etc.

Joaquín do Amor Divino, monje (1799-1825), y el dirigente del levanta-miento en la provincia de Bahía, Francisco Sabino de Rosa Viera, jugaron un activo papel divulgador de las ideas progresistas.

Hasta la segunda mitad del XIX no aparecerían relevantes filósofos y sociólogos de los nuevos intereses burgueses.

Luis Pereira Barreto, médico, critica a Kant mientras lucha contra el posi-tivismo conservador llamado religioso-ortodoxo. Con otros pensadores se pasa-ría después a las posiciones de Darwin y del materialismo científico-natural de Haeckel.

La "escuela de Recife" influenciada por Barreto y su ideología materialista un tanto metafísica tuvo ascendencia revolucionaria, que reflejó con los intereses de la burguesía junto a los de todo el pueblo brasileño.

Farias Frito, filósofo, encabezaría la reacción ideológica (escolástica y neotomismo) introducida con la transformación del capitalismo en imperialismo, que se manifestaría vía de la difusión de las obras filosóficas de los ideólogos europeos y norteamericanos H. Bergson, W. James y otros.

Las concepciones materialistas de los pensadores del XVII-XVIII

Aunque en general progresistas, portaban un mayor o menor grado metafísico y mecanicista (negación del desarrollo, de la diferencia cualitativa, de la contrariedad en la naturaleza, etc., de la reducción del movimiento a la mera traslación de los cuerpos en el espacio según las leyes de la mecánica), ello debido al nivel de desarrollo de las ciencias naturales en aquellos tiempos, sólo más o menos satisfactorio en la astronomía y la física en el campo de la mecánica.

Los materialistas franceses del XVII, L. Feuerbach, y los demócratas revolucionarios rusos se hallaban próximos a comprender lo que el pensamiento de los más progresistas no había dilucidado todavía: que la materia es un concepto abstracto, que expresa las propiedades generales de la infinita variedad de objetos y fenómenos mutables del mundo. Realmente, no llegaron a dar una definición científica de la materia, cuya comprensión aparecía llena de contradicciones. Ello se revelaría con fuerza especial en el período de la crisis iniciada en las ciencias naturales a finales del XIX y comienzos del XX, en relación con el descubrimiento del electrón y la radioactividad. Vendría a demostrarse (provocando la duda en la existencia de la materia como base del Universo) que el átomo no es invariable y eterno, que lo componen partículas más pequeñas, cuya masa crece o disminuye según aumente o disminuya su velocidad de movimiento, significando que la materia se transforma en movimiento. La crisis, pues, se ahondaría, con el descubrimiento de la transformación del electrón y el positrón en cuanto (paquete) de luz y de que dos partículas con cargas contrarias se convertían en luz, lo que sería interpretado como desaparición de la materia...

Desarrollo y aparición de la filosofía marxista.

La filosofía marxista hunde sus raíces en el proceso pensante del hombre, estimulado por la realidades desde los albores de su historia. El marxismo no fue un fenómeno casual. Es resultado del progreso de la huma-nidad. Sólo pudo ser elaborado como consecuencia del duradero proceso de desarrollo de la sociedad humana. Es decir, de la filosofía en general, de las ciencias naturales y sociales, del pensamiento científico en particular. Ni Marx ni Engels hubieran podido crear la filosofía del llamado materialismo histórico y dialéctico sin la existencia de determinadas premisas sociales, científico-naturales y teóricas. Pero bien podemos decir, que la premisa social general del surgimiento de la concepción científica del mundo, se da con las condiciones socio-económicas de la transición de la sociedad humana a la vía de desarrollo capi-talista. Ello sucede a mediados del XIX, cuando el capitalismo había llegado a reemplazar el feudalismo en toda una serie de países, engendrando como clases fundamentales la burguesía y el proletariado. La agravación brusca de las relaciones de clase, la explotación y privación de los derechos más elementales, provocaría el alza de la lucha del proletariado contra la burguesía, es decir, contra el régimen existente, primeramente de manera espontánea y luego, poco a poco, adquiriendo un carácter más organizado y orientado. Fue a partir de los años 40 del XIX cuando crecen las protestas y se despliega la lucha de los obreros en Francia, Alemania e Inglaterra. Los obreros exigen mejores condiciones de trabajo, reducción de la jornada y elevación del salario. Hasta que se alzan en lucha contra el régimen existente, contra la injusticia social, contra la explotación capitalista persistente. Pero el proletariado sólo podía librar con éxito la lucha comprendiendo y formulando claramente sus objetivos primordiales y finales.

Hacia falta una teoría revolucionaria.

Surgió una apremiante necesidad: forjar para el proletariado y todos los trabajadores el arma ideológica para la lucha por la justicia social. El hecho constituyó un estímulo poderoso para la creación del materialismo histórico y dialéctico, fundamento teórico del marxismo. Así pues, la filosofía marxista emergió y surgió precisamente en respuesta a esta necesidad histórica. Pero, en verdad, esta necesidad por sí sola sería insuficiente. Se precisaba además para ello un determinado nivel de desarrollo de la ciencia; datos convincentes para la interpretación materialista del mundo en general y de la vida social en especial. Se precisaban pruebas de las leyes inherentes al permanente desarrollo de la naturaleza y la sociedad. Por este tiempo, en las ciencias naturales se pasa de la mera acumulación, descripción y clasificación de las cosas -objetos, seres vivos y fenómenos- a la dilucidación de los procesos que en ellas transcurren, a la determinación del nexo existente entre ellos. Esto ayuda a comprender sus rasgos sustanciales, las regularidades de su cambio y desarrollo. Así las ciencias naturales dejaban de ser ciencias empíricas para convertirse en ciencias teóricas. El desarrollo de la mecánica, la astronomía, la física, la química, la biología y otras ciencias probaba cada vez más la unidad material del mundo, el carácter dialéctico de los procesos naturales.

Aportación de las ciencias.

Varios descubrimientos vinieron en auxilio a mediados del s. XIX:

- Se descubrió que la fuerza mecánica, el calor, la luz, la electricidad, el magnetismo, los procesos químicos, es decir, las diferentes formas del movi-miento de la materia no se hallan aisladas, sino en estrecha conexión cósmica y transformación continua (eterna) de una forma en otra (1).

- Culminó la creación de la teoría celular de la estructura de las plantas y los animales, demostrativa de la unidad del mundo orgánico, que sentaría la base del ulterior desarrollo de la biología (2).

 

Posteriormente, Alexandre Oparín, materialista, propondría en 1922 que los compuestos orgánicos que constituyen los seres vivos se habrían formado en el transcurso de una evolución química. Si hoy la generación espontánea es imposible, es que la propia vida ha transformado el medio terrestre, especialmente enriqueciendo la atmósfera con oxígeno.

Stanley Miller, ensayando la teoría de Oparín crearía después, en 1953, "caldo primigenio", aminoácidos, urea, una proteína, un "ladrillo" de la vida, inyectando una cantidad de energía en una mezcla de agua, amoníaco, metano e hidrógeno. Pero ¿cómo poder con estos ladrillos crear una catedral?

Joan Oró sintetizaría adenina en 1960, uno de los grupos que entra en la composición de DNA, dejando reaccionar cianuro de amonio en agua. Luego obtendría guanina..

Günter Wächtershäuser propondría la formación de la vida en algunos microsegundos en un medio cálido y desprovisto de oxígeno, pero en presencia de sulfuro de hierro y sulfuro de hidrógeno: una sucesión de reacciones simples que habrían permitido formar péptidos a partir de monóxido de carbono.

- Marx y Engels, criticando a los materialistas franceses, demostrarían lo que había evitado que la razón gobernara la sociedad: la explotación del hombre por el hombre (el hombre en guerra abierta contra el hombre).. Los utopistas hablaban en nombre de la razón y la justicia eternas... Pero el "triunfo de la razón", se convertiría después en una caricatura amargamente desencantadora... Aquella idea de la razón no era otra cosa que "inteligencia burguesa idealizada"... La crítica de los materialistas franceses se hacía en nombre de la razón. Y en nombre de la razón se proponían liberar a la humanidad entera..., no aplicaban el materialismo a la historia, al desarrollo social; no conocían nada sobre ninguna de las leyes del desarrollo de la sociedad: Lo mismo ocurría a Saint Simón, Fourier, Owen. Su propósito era lograr la felicidad del hombre y de la sociedad.. Su materialismo sólo interpretaba el universo como materia en movimiento, y nada más... Su teoría del conocimiento se basaba en que todo se derivaba del mundo real, por medio de la experiencia.

Pero, ¿a qué llamamos materia?...

 

MADRID 19/07/2002

 

(1) En 1842-45, el físico alemán Robert Meyer, casi al mismo tiempo que los físicos ingleses Grove y Joule, el ingeniero danés Golding y el científico ruso Lents, descubrieron la "ley de la conservación y la transformación de la energía".

(2) En los años 30, la obra fue de los botánicos alemanes M.J.Schleiden y T.Schwann, el naturalista ruso P.Goríanínov y el biólogo checo J.Purkinje.

La vida aparecía sustentada en tres tipos de moléculas gigantes capaces de transmitir información: las proteínas y dos familias de ácidos nucleicos (ribonucleico: RNA y desoxirribonucleico: DNA). Las proteínas son macromoléculas, como los ácido nucleicos, resultantes de la unión de aminoácidos.

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