Casualidad y Necesidad

Los acontecimientos casuales son aquellos que podrían o no haber pasado. No están gobernados por ninguna ley que se pueda expresar claramente y son, por naturaleza, impredecibles. Por el contrario, la necesidad está gobernada por una ley que se puede expresar y predecir científicamente: las cosas que pasan por necesidad son cosas que no podrían haber sucedido de otra forma.  

De acuerdo con estas dos ideas, se pueden agrupar los términos y sus contrarios de la siguiente forma:

Necesidad                            Libertad, Azar

Causalidad                           Casualidad

Mecanicismo              O         Accidente, contingencia

Determinismo                      Indeterminismo

Orden                                    Caos

 

La existencia de la causalidad se demuestra en una inmensa cantidad de observaciones; por ejemplo, al calentar agua a 100°C, ésta se convierte en vapor, pudiéndose establecer la relación causa-efecto entre la temperatura y la evaporación.

No obstante, el intento de eliminar toda contingencia de la naturaleza conduce al mecanicismo. Este punto de vista considera que los procesos están determinados por causas definidas y leyes naturales y, por tanto, pueden predecirse. Eleva la idea de necesidad o causalidad a principio absoluto: 

"Un intelecto que en un momento dado conociese todas las fuerzas de la naturaleza animada y las posiciones mutuas de los seres que la comprenden podría, si su intelecto fuera lo suficientemente grande como para someter todos estos datos a análisis, condensar en una sola fórmula el movimiento de los mayores cuerpos del universo y el del átomo más ligero. Para un intelecto como ese, nada sería indeterminado".(Laplace, "Ensayos filosóficos sobre probabilidades") 

El mecanicismo considera que conociendo las leyes de los fenómenos aislados se pueden conocer sus comportamientos; lo que no tiene en cuenta es que, al relacionarse entre ellos, las leyes que les afectan de forma individual pueden cambiar; es decir, las cosas pueden funcionar de una forma cuando están aisladas y de otra cuando están relacionadas. Por ejemplo, al analizar las moléculas de los gases, éstas parecen moverse de manera totalmente casual. Pero, por otra parte, el gran número de moléculas que componen un gas hace que éste responda a leyes precisas. Lo que ocurre es que cada molécula se mueve al azar, pero no independientemente, sino que su movimiento depende del de sus vecinas. Del movimiento aparentemente casual de un gran número de moléculas, surge una regularidad que se puede expresar mediante una ley científica: del caos surge el orden. Dicho de otra forma, la cantidad (un gran número de moléculas) se transforma en calidad (hay un salto cualitativo y aparece una regularidad donde a niveles cuantitativamente menores no la había). Vemos por tanto que existe una relación dialéctica entre orden y caos, casualidad y determinación, libertad y necesidad.

Por lo tanto, es fácil identificar causas y efectos aislados, pero en la realidad las causas y efectos aislados se pierden en un vasto océano de interacciones. No existe la causalidad en el sentido de causa-efecto aislados; eso es una abstracción tomada de la física clásica newtoniana. En lugar de la acción-reacción de la mecánica clásica, lo que existe es una interacción universal: cada cosa influye sobre todas las demás y esa su vez influida y determinada por las demás. En resumen, los sistemas no funcionan de forma mecánica, ya que sistema y entorno no son cosas separadas, sino que forman un todo indivisible. Las partes dependen del estado del todo, y el todo no es la suma de las partes. 

Según la dialéctica, azar y necesidad, determinación e indeterminación, orden y caos, no son cosas aisladas, sino en relación. Fenómenos caóticos pueden convertirse en ordenados al actuar en relación con el entorno.

En oposición al punto de vista mecanicista, Hegel aportó una concepción radicalmente distinta: la dialéctica. Hegel estudió la relación entre lo potencial y lo actual, entre necesidad y accidente o contingencia. En "La ciencia de la lógica", Hegel estudió el proceso por el que algo pasa de ser "posible" a ser "probable" y a convertirse por último en "inevitable" o necesario. Según el punto de vista mecanicista, se dice que si se dejase a un mono teclear en una máquina de escribir durante suficiente tiempo, acabaría por producir uno de los sonetos de Shakespeare: sería estadísticamente posible. Pero, según Hegel, para que lo potencial se convierta en real, se requiere una concatenación concreta de circunstancias. Es más, no es un proceso simple y lineal, sino dialéctico, en el que una acumulación de pequeños cambios cuantitativos acaba provocando un salto cualitativo. Una posibilidad real necesita la presencia de todos los factores necesarios por los cuales lo potencial se convierta en real.

La mecánica clásica funcionó bien durante un largo periodo de tiempo, pero llegó un momento en que se descubrieron áreas que no se podían estudiar adecuadamente con sus métodos. La mecánica clásica describe parte de la naturaleza, pero sólo una parte. En la naturaleza vemos orden, pero también desorden; junto a organización y estabilidad hay fuerzas igualmente poderosas que tienden en dirección contraria. Aquí tenemos que recurrir a la dialéctica, que determina las relaciones entre necesidad y accidente, que muestra en qué punto la acumulación de pequeños cambios de cantidad se convierten de repente en saltos cualitativos.

Hay que volver a insistir en la relación dialéctica que existe entre orden y caos, casualidad y determinación, libertad y necesidad: 

"Vemos, por lo tanto, el importante papel de la casualidad. Si le damos suficiente tiempo, hace posible, y de hecho incluso inevitable, todo tipo de combinaciones de cosas. Con toda seguridad, llegará un momento en que ocurrirá una de esas combinaciones que pone en marcha procesos irreversibles o líneas de desarrollo que sustraen el sistema de la influencia de fluctuaciones casuales. Así uno de los efectos de la casualidad es ayudar a "agitar las cosas" de tal manera que permita el inicio de líneas de desarrollo cualitativamente nuevas" (David Bohm, "Casualidad y causalidad en la física moderna") 

La casualidad hace posible tantas combinaciones de cosas que llegado un momento pone en marcha procesos que dejan de ser casuales, y pasan a ser necesarios. Es decir, la necesidad se expresa a través del accidente.

 Según esto, el gráfico de la primera página habría que representarlo de otra forma, no como dos columnas separadas, sino en relación recíproca o dialéctica:

 

Necesidad                            Libertad, Azar

Causalidad                           Casualidad

Mecanicismo              Y         Accidente, contingencia

Determinismo                      Indeterminismo

Orden                                    Caos

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